¿Policías con AK-47? Gobernador de Chiapas alista iniciativa para que elementos de seguridad municipales porten armas de alto calibre

La iniciativa busca fortalecer la tranquilidad y la paz en el estado

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La presencia de pandillas como
La presencia de pandillas como Barrio 18 y Mara Salvatrucha en la frontera Chiapas-Guatemala genera riesgos de colaboración con cárteles mexicanos. | Crédito: Jesus Aviles/Infobae México

Eduardo Ramírez Aguilar, gobernador de Chiapas, anunció que enviará una iniciativa al Congreso estatal para que las corporaciones de seguridad puedan portar armas de muy alto poder”, una medida que busca combatir la delincuencia en la entidad.

A través de su cuenta oficial en X, Ramírez Aguilar destacó que esta propuesta permitiría que los elementos de seguridad de Chiapas estén “dotados de armamento” para garantizar la tranquilidad y la paz del pueblo chiapaneco.

Contexto regional: estado de sitio en Guatemala y su relación con Chiapas

Esta proposición, que busca ser decretada por el Congreso del estado, surge en un contexto regional complejo, luego de que el gobierno de Guatemala, país fronterizo con el municipio de Tapachula, Chiapas, estableciera un estado de sitio por 30 días a partir del 19 de enero.

La medida fue implementada por el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo de León, quien, de acuerdo con información de EFE, respondió a una “oleada de violencia por parte de las pandillas, con ataques a las fuerzas de seguridad y motines en las cárceles”, además de la intención de capturar a integrantes de la pandilla “Barrio 18”.

Según las leyes de Guatemala, este tipo de medidas extraordinarias pueden aplicarse únicamente cuando la estabilidad del Estado está comprometida por situaciones como insurrección, rebelión, terrorismo, sedición, motines o conflictos violentos.

Presencia de pandillas en la frontera Chiapas- Guatemala

Este último escenario es uno de los factores que interconectan a México y Guatemala, ya que, de acuerdo con la Policía Nacional Civil (PNC) del país vecino, alrededor de 10 células de las pandillas “Barrio 18” y “Mara Salvatrucha” operan en la frontera mexicana. Además, estas organizaciones colaboran con cárteles mexicanos en actividades como el tráfico de drogas y migrantes.

Los Mara 18 son la
Los Mara 18 son la pandilla más grande de Los Ángeles - crédito Reuters

Los grupos criminales guatemaltecos mantienen vínculos tanto con el Cártel de Sinaloa como con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde, según la PNC, desempeñan un papel subordinado, participando en delitos como el narcomenudeo, la extorsión y el tráfico de migrantes.

Vínculos con cárteles mexicanos y riesgos de violencia en México

Esta situación representa un fortalecimiento para los cárteles mexicanos. El periodista Fabián Sosa advierte que “la incorporación de estos individuos podría agudizar la violencia en México, ya que añade experiencia en delitos complejos, como la extorsión y el préstamo gota a gota”.

Por su parte, Juan Carlos Montero, politólogo y profesor universitario, dijo que las políticas migratorias más estrictas de Estados Unidos han canalizado los flujos hacia territorio mexicano.

Montero señaló que “han tenido políticas de deportación indiscriminada y han visto a México históricamente como un receptor de migrantes, de tal manera que prefieren mandarlos acá en vez de enviarlos a El Salvador o a Honduras”, lo que, a su juicio, facilitó el asentamiento de criminales en México y dificultó una respuesta regional frente a este fenómeno.

La llegada de expandilleros salvadoreños
La llegada de expandilleros salvadoreños a México responde a la presión de las políticas de Nayib Bukele y endurece la crisis de violencia en el país. (Infobae México/ Jesús Avilés)

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Migración (INM) indican que durante 2024, un total de 46 pandilleros centroamericanos fueron detenidos al intentar ingresar a México por la frontera de Chiapas.

Por otro lado, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos reportó la captura de 19 maras en la frontera con México durante el mismo periodo.

“Los pandilleros ingresan a México por la frontera sur como migrantes indocumentados y recorren la República sin ser identificados. En el camino buscan contactos y negocios con los cárteles de la droga. Algunos de ellos, además, son reclutados por los grupos del crimen organizado para el tráfico de migrantes”, documentó la CBP.