Cuántos años menos viven las personas que fuman y cuál es la mejor forma de dejar el cigarro

Se trata de una de las adicciones más peligrosas y dañinas para la salud

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Cada día es más visible
Cada día es más visible el peligro para la salud que significa fumar (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia científica ha documentado el impacto directo del tabaquismo sobre la longevidad. Las personas que fuman viven, en promedio, diez años menos que quienes no tienen esta adicción, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

De cada dos fumadores, uno muere a causa de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Los riesgos asociados incluyen cáncer, enfermedades cardiovasculares y patologías respiratorias crónicas, lo que convierte al tabaquismo en la principal causa de muerte prevenible, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Solo en México, la Comisión Nacional contra las Adicciones estima que 65 mil personas fallecen cada año por causas atribuibles al tabaco.

Fumar es un problema fuerte
Fumar es un problema fuerte de salud. El tabaquismo es una enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El daño provocado por el consumo de cigarrillos no distingue edad ni género y afecta tanto a usuarios activos como pasivos. La esperanza de vida para quienes mantienen este hábito es considerablemente menor, ya que la exposición a las sustancias tóxicas del tabaco tiene un efecto acumulativo sobre el organismo.

A pesar de los riesgos ampliamente difundidos, millones de personas encuentran dificultades para dejar de fumar, lo que lleva a que el problema persista como un desafío de salud pública a nivel mundial.

Cuántos años menos viven las personas que fuman

Fumar reduce la esperanza de
Fumar reduce la esperanza de vida (Imagen Ilustrativa Infobae).

Diversos estudios epidemiológicos han determinado que el tabaquismo reduce la esperanza de vida en alrededor de una década respecto a quienes nunca han fumado.

La OPS subraya que la mortalidad asociada al tabaco supera la de otras causas prevenibles, como accidentes de tráfico o consumo de drogas ilegales. La probabilidad de desarrollar enfermedades graves aumenta con la cantidad de años y el número de cigarros consumidos diariamente. El riesgo no solo afecta a los consumidores directos, sino también a quienes se exponen al humo ambiental, lo que incrementa las cifras de morbilidad y mortalidad asociadas.

En México, la Comisión Nacional contra las Adicciones reporta que el 50% de los fumadores fallecerá, a largo plazo, por patologías atribuibles al tabaco. El impacto es especialmente grave en personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o cáncer, así como en quienes inician el consumo a edades tempranas. La evidencia también indica que abandonar el hábito, incluso después de muchos años, puede mejorar de forma significativa la expectativa de vida.

Riesgos asociados al tabaquismo

Fumar es una de las
Fumar es una de las actividades más riesgosas que existen (Imagen Ilustrativa Infobae).

El tabaco contiene más de 7.000 sustancias químicas, muchas de las cuales se consideran cancerígenas. Las enfermedades más frecuentes relacionadas con el consumo incluyen cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.

El riesgo de padecer estas afecciones incrementa proporcionalmente con la duración y la intensidad del consumo. Además, el tabaquismo está vinculado a complicaciones durante el embarazo, bajo peso al nacer y afectaciones en la salud infantil.

La OMS destaca que el tabaquismo pasivo también causa miles de muertes cada año, especialmente en niños y adultos mayores. La exposición al humo ambiental eleva la incidencia de infecciones respiratorias, asma y enfermedades cardiovasculares en no fumadores. Por esta razón, las políticas de control de tabaco buscan reducir tanto el consumo directo como la exposición involuntaria.

Cuál es la mejor forma de dejar de fumar

Dejar de fumar es posible
Dejar de fumar es posible (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia médica señala que la combinación de apoyo psicológico y tratamientos farmacológicos incrementa las posibilidades de éxito para dejar de fumar. Las terapias de reemplazo de nicotina, como parches, chicles o inhaladores, ayudan a reducir los síntomas de abstinencia. Además, existen medicamentos recetados, como la vareniclina o el bupropión, que han demostrado eficacia en la disminución de la dependencia.

El acompañamiento profesional resulta fundamental. Los programas de cesación tabáquica ofrecen seguimiento personalizado, técnicas de manejo del estrés y estrategias para evitar recaídas. El apoyo de familiares y amigos, junto con la motivación personal, constituyen factores clave en el proceso de abandono del tabaco. Las autoridades sanitarias recomiendan buscar ayuda profesional para diseñar un plan de acción individualizado, adaptado a las necesidades y características de cada persona.