Cuándo es momento de separarse, las señales que deberías tomar en cuenta de acuerdo con expertos

Existen indicadores claros que marcan el declive irreversible de una pareja

Guardar
Separarse puede ser una de
Separarse puede ser una de las decisiones más complicadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque todas las parejas atraviesan por crisis derivadas de conflictos por gastos en casa, cuidado de los hijos o diferencias en el estilo de vida -entre decenas más- existen momentos en que los integrantes del vínculo evalúan si es mejor seguir o separarse.

Cuando ese momento llega, indican expertos, es porque la insatisfacción en alguno de los miembros ya lleva algunos años instalada y aunque la terapia de pareja puede ayudar a superar fases críticas, lo cierto es que en muchos vínculos la separación es irreversible.

Sin embargo, en las dinámicas de pareja a veces resulta complicado saber si es momento o no de llegar a la ruptura, entre el temor a una vida nueva, las posibles consecuencisa en los hijos, si se tienen, o la costumbre de haber estado junto a alguien años.

Desde la psicología y la sociología, investigaciones en Estados Unidos y México han establecido criterios objetivos para identificar el momento en que una pareja debería contemplar la separación.

Existen indicadores de una posible
Existen indicadores de una posible ruptura (Imagen ilustrativa Infobae)

El trabajo de John Gottman en la University of Washington indica que la recurrencia de ciertos patrones negativos de interacción resulta un predictor robusto del final de la relación.

Gottman sostiene que la presencia sistemática de críticas, desprecio, defensividad y obstrucción en la comunicación anticipa la disolución conyugal, incluso cuando la pareja aún convive.

Por su parte, Paul R. Amato, de la Pennsylvania State University, expone en el Journal of Marriage and Family que una disminución abrupta y sostenida en la satisfacción marital suele anteceder la ruptura definitiva.

Según Amato, estos periodos de insatisfacción se extienden entre uno y tres años antes del quiebre formal. La literatura especializada describe una primera etapa de declive gradual, seguida de una caída brusca donde la separación se vuelve casi inevitable.

En el contexto mexicano, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destaca la influencia de factores culturales y sociales en el proceso de decisión.

La presencia sistemática de críticas
La presencia sistemática de críticas y el desprecio generan problemas en la pareja que pueden derivar en ruptura (Imagen ilustrativa Infobae)

El trabajo de Patricia Castañeda Abascal señala que muchas parejas en México retrasan la separación por presión social, tradición o la percepción del impacto en los hijos. Castañeda advierte que el conflicto crónico y la falta de resolución efectiva suelen marcar el límite.

Diversos estudios publicados en la American Sociological Review y el Journal of Divorce & Remarriage concluyen que el manejo inadecuado de los conflictos y la ausencia de comunicación abierta elevan la probabilidad de separación.

Además, investigaciones dirigidas por Judith S. Wallerstein y Joan B. Kelly en California documentan que el bienestar psicológico de los hijos se ve afectado especialmente cuando la ruptura ocurre en los primeros años de vida.

La presión social o cultural
La presión social o cultural pueden prolongar la agonía de una pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las señales que sugieren la conveniencia de finalizar una relación, los trabajos revisados identifican las siguientes:

  • Presencia constante de críticas, desprecio, defensividad y obstrucción en la comunicación .
  • Descenso sostenido en la satisfacción conyugal durante periodos prolongados.
  • Persistencia de conflictos no resueltos y ausencia de soluciones efectivas tras múltiples intentos de reconciliación.
  • Sentimientos de miedo, inseguridad o ansiedad al interactuar con la pareja.
  • Sensación de aislamiento emocional, falta de apoyo y pérdida de intimidad.
  • Maltrato físico, psicológico o verbal.
  • Patrones repetitivos de infidelidad o traición.
  • Impacto negativo en el bienestar de los hijos o cambios severos en su desarrollo emocional.
  • Preferencia constante por evitar tiempo juntos o búsqueda deliberada de actividades fuera del vínculo de pareja.
  • Presión social, cultural o familiar que mantiene la relación a pesar del malestar persistente (UNAM).

Expertos sugieren que la decisión de separarse debe fundamentarse en la persistencia de estos patrones negativos, la imposibilidad de resolución y el análisis del contexto familiar.