
La actividad física moderada, como caminar, ha sido ampliamente reconocida por sus efectos positivos en la salud cardiovascular, metabólica y mental.
Sin embargo, la forma en que se distribuye esa actividad a lo largo del día puede influir significativamente en los resultados. ¿Es mejor realizar un paseo largo continuo o dividirlo en varias caminatas breves? Un estudio publicado en Annals of Internal Medicine ofrece evidencia científica para responder esta pregunta.
Investigadores de la Universidad de Sídney y la Universidad Europea de Madrid analizaron datos de más de 30,000 adultos del UK Biobank, evaluando no solo la cantidad de pasos diarios, sino también el patrón en que se realizaban.
El estudio encontró que, aunque el número total de pasos es importante, la forma en que se acumulan esos pasos también tiene un impacto relevante en la salud.

Los participantes que realizaban caminatas más largas y continuas mostraron una mayor reducción en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mortalidad por todas las causas, en comparación con quienes distribuían sus pasos en múltiples sesiones breves.
Uno de los hallazgos clave fue que las caminatas continuas, de al menos 30 minutos, generaban mejoras más consistentes en la presión arterial, la sensibilidad a la insulina y la función pulmonar.
Esto se debe a que mantener una frecuencia cardíaca elevada durante un periodo prolongado activa mecanismos fisiológicos que no se alcanzan con caminatas breves interrumpidas.
Además, los paseos largos favorecen la liberación sostenida de endorfinas, lo que contribuye a una mejor regulación del estado de ánimo y a la reducción del estrés.

Por otro lado, las caminatas breves y frecuentes también tienen beneficios, especialmente para personas con horarios limitados o trabajos sedentarios.
Estudios previos han demostrado que caminar durante 2 a 5 minutos después de cada comida puede reducir significativamente los picos de glucosa en sangre, lo que es especialmente útil para prevenir o controlar la diabetes tipo 2.
Además, interrumpir el sedentarismo con caminatas cortas cada hora mejora la circulación, la concentración y el bienestar general, aunque sus efectos metabólicos son menos intensos que los de un paseo largo.
En conclusión, si el objetivo es mejorar la salud cardiovascular y metabólica de forma más eficiente, los paseos largos y continuos ofrecen ventajas superiores.
No obstante, las caminatas breves y frecuentes siguen siendo una estrategia válida para quienes buscan integrar movimiento en su rutina diaria sin grandes ajustes. Lo ideal es combinar ambas prácticas, adaptándolas al estilo de vida y necesidades individuales.
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