
La flor de cempasúchil (Tagetes erecta), con su vibrante color naranja y aroma inconfundible, es la reina de las celebraciones de otoño, especialmente en Día de Muertos. Si has adquirido una maceta de esta hermosa flor para adornar tu hogar o tu ofrenda, querrás que se mantenga exuberante y radiante el mayor tiempo posible. Aunque es una planta robusta, necesita cuidados específicos para prosperar en maceta.
El primer secreto para un cempasúchil feliz es el sol. Esta flor es originaria de climas cálidos y necesita recibir mucha luz solar directa a lo largo del día, idealmente entre seis y ocho horas. Si la tienes en interiores, colócala cerca de una ventana orientada al sur o al oeste donde reciba la luz más intensa. Sin suficiente sol, sus flores se marchitarán rápidamente y el follaje se debilitará.
En cuanto al riego, el cempasúchil en maceta requiere atención. Necesita un riego constante pero moderado. La regla de oro es mantener la tierra húmeda, pero nunca encharcada. Antes de volver a regar, mete tu dedo unos dos centímetros en la tierra; si la sientes seca, es momento de hidratarla. El exceso de agua es el enemigo número uno de la flor en maceta, ya que puede provocar la pudrición de la raíz.

Asegúrate de que tu maceta tenga agujeros de drenaje eficientes para que el exceso de agua pueda salir sin problemas.
El tipo de sustrato también es crucial. Utiliza una mezcla de tierra de jardín con un poco de turba o perlita para asegurar un buen drenaje y aireación de las raíces. Una tierra compactada y pesada impedirá que el agua fluya y asfixiará la planta.
Si bien la mayoría de las veces el cempasúchil se compra ya florecido, es importante practicar la poda de mantenimiento. Esto se reduce a retirar las flores y hojas marchitas (lo que se conoce como deadheading). Al quitar estas flores viejas, le indicas a la planta que no debe gastar energía en producir semillas, sino en generar nuevas flores. Hazlo cortando el tallo de la flor marchita justo por encima de la siguiente hoja o brote.
En cuanto a la nutrición, si el cempasúchil está en su etapa de floración, puedes ayudarlo con un fertilizante líquido rico en potasio y fósforo (los números NPK suelen ser más bajos en nitrógeno y más altos en P y K, como un 10-20-20).

Aplica este fertilizante diluido cada dos o tres semanas mientras la planta esté en su pico de floración. Sin embargo, si tu planta ya luce fuerte y con muchas flores al comprarla, no es necesario fertilizarla de inmediato.
Como muchas flores, el cempasúchil puede ser atacado por plagas, especialmente la araña roja y el pulgón. Revisa regularmente la parte inferior de las hojas en busca de pequeños insectos o telarañas finas. Si encuentras alguna plaga, puedes combatirla con una solución de agua y jabón neutro, rociando la planta por completo.
Si sigues estos sencillos pasos—asegurando sol directo, un riego equilibrado y retirando las flores viejas—tu cempasúchil conservará su intenso color y aroma, honrando la tradición y alegrando tu espacio durante toda la temporada.
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