
Los gatos y su comportamiento misterioso siguen intrigando tanto a sus dueños como a los científicos. Entre sus actitudes más curiosas se encuentra la reacción de dejar la boca abierta después de oler algo. Este fenómeno, conocido como respuesta ‘flehmen’, revela una compleja interacción entre los sentidos del olfato y el gusto.
La respuesta ‘flehmen’ se manifiesta cuando los gatos aspiran aire por la boca tras detectar un olor interesante, permitiendo que el aroma llegue al órgano vomeronasal, también llamado órgano de Jacobson. Según Hannah Shaw, experta en rescate y cuidado de felinos, esta es “la forma en que este analiza un olor desconocido e interesante. Esta noción permite que el olor viaje al órgano vomeronasal en el techo de la boca”.
Este órgano sensorio, presente en mamíferos, anfibios y reptiles, se encarga de filtrar y procesar aromas a través de la mucosa oral, creando así una fusión sensorial entre el olfato y el gusto. Los gatos, a pesar de su expresión facial singular durante este proceso, solo están retrayendo el labio superior para auxiliar el paso de los olores.
¿En qué circunstancias podemos observar el uso del órgano Jacobson?
Los machos felinos son quienes más frecuentemente exhiben esta mueca, particularmente en relación con conductas de apareamiento. “Los gatos machos usan la respuesta ‘flehmen’ en relación con el apareamiento”, explica la veterinaria Sasha Gibbons. “Los aromas pueden ayudar a indicar la compatibilidad y si el momento es el adecuado” (publicado por EFE). Curiosamente, incluso los gatos castrados muestran esta respuesta sin que esté relacionada con el apareamiento.
Los perros, también conocidos por su agudo sentido del olfato, presentan estos receptores; sin embargo, los gatos poseen una diferencia significativa. De media, un gato tiene 30 tipos de receptores olfativos, frente a los 9 tipos hallados en los perros.
Sumado a los felinos domésticos, los grandes felinos como leones y tigres también exhiben la respuesta ‘flehmen’. Este proceso no es exclusivo de los felinos, pues también se encuentra en caballos y erizos. Un comportamiento similar que también resulta curioso es el ‘blep’, donde el gato no retrae completamente la lengua después de olfatear, un método que también recolecta feromonas para el órgano vomeronasal.

Este conjunto de comportamientos y respuestas sensoriales refuerza el amplio misterio y fascinación que rodea a los gatos. Su compleja fisiología y sus aparentemente simples pero enigmáticos gestos continúan despertando nuestra curiosidad y admiración.
Olores tóxicos para gatos
Dentro de los aromas que se consideran como “tóxicos” para los gatos , no a tal grado de causarles enfermedades (contrario a lo que podría ocurrir si los ingieren) incluyen:
- Cítricos (limones, naranjas, limas)
- Aceites esenciales (eucalipto, menta, árbol de té, canela)
- Ajo y cebolla
- Alcohol
- Tabaco
- Productos de limpieza (amoníaco, lejía)
Es vital mantener estos olores fuera del alcance de los gatos para evitar problemas de salud.
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