
Como cada 29 de septiembre, las y los creyentes celebran este viernes a San Miguel, el más conocido de los siete arcángeles. Su característica espada y armadura es símbolo de su fortaleza y poder, una de las razones por las que también es venerado por el narco.
Aunque es poco sabido, gran parte de los integrantes de los cárteles de droga y el crimen organizado son creyentes y muchos de ellos lo hacen saber con orgullo. Entre las principales figuras a las que suelen encomendarse se encuentran Jesús Malverde, la Santa Muerte, el Santo Niño de Atocha e incluso San Miguel Arcángel.
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De acuerdo con ACI Prensa, San Miguel es uno de los principales ángeles, cuyo propósito es “rescatar a las almas de los fieles del poder del enemigo”, especialmente a la hora de la muerte.
Aunque en México hay otras figuras que son más populares dentro del narcotráfico, San Miguel Arcángel cumple la misma función que las demás: protegerlos durante la ejecución de sus crímenes.
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El Niño de Atocha, el santo de Ovidio Guzmán
El 17 de octubre de 2019, Sinaloa fue escenario de una serie de enfrentamientos armados y bloqueos vehiculares entre la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Cártel de Sinaloa, pues el primero tenía como objetivo la captura de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
Aquel día, las acciones de las Fuerzas Armadas dieron resultado y el integrante de ‘Los Chapitos’, también conocido como El Ratón, cayó -momentáneamente- en un domicilio ubicado en el Fraccionamiento “Tres Ríos”, Culiacán.
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El video de su detención no solo ofreció las primeras imágenes del hijo de ‘El Chapo’; también evidenció que Ovidio es creyente del Santo Niño de Atocha, la figura que colgaba de su cuello en un pequeño collar bordado.

El Santo Niño de Atocha es uno de los más populares en México y Centroamérica, cuyos orígenes se rastrean al siglo XVIII en Fresnillo, Zacatecas. Con el paso de los años su popularidad se extendió a Aguascalientes, San Luis Potosí y Chiapas.
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De acuerdo con las creencias religiosas -y las del narcotráfico-, se trata de una figura religiosa conocida por interceder a favor de las personas que se encuentran en prisión.
Tal como Infobae México lo informó, una antigua leyenda cita como primer milagro del santo la liberación, en 1829, de una mujer de malas costumbres recluida en Durango. Tras encomendarse al niño, éste se le apareció como un joven con el nombre de Manuel Atocha y procuró su emancipación.
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Cabe destacar que Ovidio Guzmán no es el único narcotraficante reconocido por ser devoto al Santo Niño de Atocha. Pablo Emilio Escobar, el fallecido líder del Cártel de Medellín -de Colombia-, también era creyente de él.
Jesús Malverde, el “santo de los narcos”
Otra figura a la que los cárteles suelen encomendarse es Jesús Malverde, conocido como el “santo de los narcos”; quien incluso tiene una capilla en Culiacán, Sinaloa.
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Este “santo” es vinculado directamente con ‘El Chapo’, pues cuenta la leyenda que, durante una visita a la capital del estado, el narcotraficante acudió a su capilla y dejó una nota firmada con las iniciales “JGL”.
Se dice que en el texto se podía leer: “Gracias, patrón. Humildemente hoy te pido sólo Juárez y Tijuana. Por lo demás, infinitas gracias”.

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