La triste historia de Wesley, el gran pirineo que vivió meses con una cuerda amarrada al cuello

La mascota sufrió a causa de una grave infección en su cuello debido a la herida provocada por la cuerda que tuvo amarrada durante más de un año

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Wesley pasó de ser un animal feral a una mascota amable en sólo un mes. (Facebook/Austin Pets Alive)
Wesley pasó de ser un animal feral a una mascota amable en sólo un mes. (Facebook/Austin Pets Alive)

Wesley, un gran pirineo de 2 años de edad, protagonizó un radical e impresionante cambio al pasar de vivir en las calles de Austin, Texas, Estados Unidos, con una apretada soga amarrada al cuello al interior de un cálido hogar.

Fue gracias a un video compartido el 11 de junio por los encargados de las redes sociales del refugio animal Austin Pets Alive (APA) que se dio a conocer la historia del perro, quien pasó de estar cubierto de suciedad a conocer lo que es el amor, la compañía y las muestras de afecto.

Gracias al cariño y la paciencia de sus cuidadores, logró salir adelante, superar una infección y curar sus heridas tanto físicas como emocionales.

De las calles a una nueva vida

El gran pirineo pasó uno de sus 2 años de vida atado con una cuerda alrededor de su cuello que le causó múltiples heridas e infecciones.
El gran pirineo pasó uno de sus 2 años de vida atado con una cuerda alrededor de su cuello que le causó múltiples heridas e infecciones.

Wesley solía vivir con un grupo de perros callejeros y la cuerda que estaba fuertemente amarrada a su cuello le dejó una herida profunda.

Durante aproximadamente un año soportó “un dolor inmenso”, sus vivencias lo hicieron desconfiar de los humanos. Su historia de transformación comenzó a finales de abril, cuando un miembro de la comunidad alertó a las autoridades de la ciudad sobre que el animal necesitaba ayuda.

Primero llegó al Austin Animal Center, ahí retiraron la cuerda y después fue trasladado a las instalaciones del APA, donde le brindaron toda la atención médica urgente que necesitaba.

“Los ojos de Wesley cuentan una historia de miedo y abandono, pero dentro de él parpadea un espíritu esperanzado, ansioso por tener la oportunidad de jugar y sentirse amado. Y vaya que se lo merece”, escribieron los voluntarios del refugio.

Hoy en día disfruta de la compañía de sus nuevos dueños.
Hoy en día disfruta de la compañía de sus nuevos dueños.

En la Medical Triage & Wellness Clinic de APA, Wesley recibió una gran cantidad de cuidados que buscaban curar sus heridas tanto físicas como emocionales.

“Cuando llegó (al APA), Wesley e, pretendía que no existíamos y sólo se escondía en una de las esquinas”, relató una de las voluntarias del refugio en el video que cuenta la historia del gran pirineo.

Los voluntarios de APA se ganaron poco a poco la confianza de Wesley con “la ayuda de un montón de queso y salchichas”. Gracias a estos incentivos permitió que sus cuidadores le hicieran pequeñas caricias en la cabeza.

“Con el tiempo comenzó a abrirse cada vez más. Empezó a jugar con nosotros y averiguamos cuál era su juego favorito. También descubrimos que amaba los juguetes de cuerda. Le traían mucha alegría a lo largo de los días”, relató la cuidadora.

Redescubriendo su mundo

Se convirtió en un amoroso animal de compañía que disfruta de hacer todo tipo de travesuras.
Se convirtió en un amoroso animal de compañía que disfruta de hacer todo tipo de travesuras.

El siguiente paso que tomaron los voluntarios de APA fue colocarle un arnés con el que podría salir a pasear y conocer su entorno de manera diferente, lo que ayudaría a acelerar el proceso de curación física y emocional.

Salir por primera vez y verlo observar todo alrededor suyo: oler a los demás perros, el pasto y el aire fresco fue excelente”, señaló la cuidadora.

Fue durante esta etapa que los voluntarios notaron que la herida en su cuello estaba infectada, sin embargo, Wesley ya confiaba lo suficiente en ellos como para permitirles acercarse, curar la laceración e incluso darle baños y cortar el exceso de pelaje que lo cubría.

Su cuidadora declaró que el caso del gran pirineo es “probablemente uno de los más importantes” de su carrera trabajando para APA. “Su resiliencia al aprender cómo amar y a curar heridas físicas ha sido muy inspirador para mí y el resto del equipo”, añadió.

El final del camino de rehabilitación de Wesley llegó cuando una pareja decidió adoptarlo y llevarlo a su hogar. Según la cuidadora, eran los indicados, pues conectaron correctamente con la mascota y lo más importante era que entendían los cuidados que necesitaba para salir adelante.

La vida del gran pirineo cambió para siempre y como testigo de su transformación están las fotografías que sus cuidadores compartieron al final del video.

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