
Estamos en un año que seguramente será particular para todo lo que refiere a las producciones de superhéroes; Sony abandonó su fallido universo de villanos de Spider-Man; Marvel y DC se enfrentan a una prueba de fuego con el regreso de varios personajes fuertes; y la fatiga del público es algo que aún no termina de corroborarse del todo. En el medio, hay algunas historias que lograron convencer a la audiencia en el momento más álgido de esta crisis. Una de ellas es Invincible.
Después de dos temporadas que no solo lograron posicionar a estos personajes en la cultura pop, sino que también volvieron a traer a la mesa una forma de crear historias sumamente stanleenista: el foco de Invincible no está en los poderes, sino en las consecuencias, en las debilidades. Mark Grayson no deja de ser un adolescente normal, con problemas de pareja, de amistades y de familia. Y ahí está la magia de Invincible. Esa magia que forjó Stan Lee con los Fantastic Four y Spider-Man en los ‘60, algo que Robert Kirkman supo aprovechar muy bien en esta serie y también en The Walking Dead. La vieja fórmula de priorizar la vida personal para poder hacer que sintamos empatía con los personajes es muy vieja para los superhéroes, pero pocos la saben aplicar tan bien como Kirkman, y eso es lo que hace que Invincible sea tan fuerte. Sin embargo, esta temporada inicia yendo un poco más lejos, y eso promete mucho.

Si el foco de las primeras dos temporadas era engancharnos al estilo Peter Parker, en estos tres primeros capítulos Mark Grayson sufre una transformación en su psiquis y se enfrenta a un mundo de dudas interiores: ¿somos realmente los buenos? Ese interrogante se desarrolla desde distintos puntos de vista y con diversas intensidades, dándonos un tono mucho más maduro que antes y ofreciéndonos una visión muy moderna de los superhéroes, más cercana a Watchmen que a Marvel.
La violencia de este título siempre estuvo presente y es, en parte, lo que le dio la fama que tiene, junto a otras producciones como The Boys. Sin embargo, en retrospectiva y con esta nueva narrativa, hoy parece hasta injustificada frente a la transición que atraviesan los personajes, dejando todo en una gran zona gris que no podemos definir entre el arquetipo clásico de héroe y villano.

“Podemos ser los tipos buenos o podemos ser quienes salvan el mundo”, dice uno de los personajes que más se desarrolla en esta temporada y del cual no conocíamos prácticamente nada. Ese leitmotiv funciona como el hilo conductor de la serie y, como mencioné antes, sitúa la trama en terrenos complejos que solo aumentan las ansias de ver cómo evolucionará.
Fue un gran acierto estrenar los tres episodios juntos, ya que el arco que abarcan deja un marco bastante complejo para la temporada. A partir de ahora, se estrenará un capítulo por semana de manera tradicional, manteniendo la expectativa. Días atrás, Robert Kirkman mencionó que esperaba alcanzar unas ocho temporadas de la serie y, si bien en esa entrevista me pareció muy ambicioso, hoy creo que tranquilamente se puede lograr: lo que en la primera temporada parecía el camino hacia el final resultó ser solo la base de la segunda, y las inquietudes de esa entrega son apenas ecos en comparación con todo lo que promete venir.

Si bien la animación sigue muy fiel a lo que hemos visto en los últimos años, el estudio ha tomado algunas licencias creativas (sobre todo en el primer episodio), utilizando 3D y perspectiva de una forma que no termina de encajar del todo con la continuidad visual. Es cierto que, más adelante, hay momentos muy buenos audiovisualmente, como el final de ese episodio, pero estos detalles no parecen haber ocurrido en las temporadas anteriores.
En un principio, me parecía que Invincible era una gran idea que no podría extenderse mucho en el tiempo. Es cierto que The Boys o Injustice juegan con la misma idea: ¿qué pasa si Superman se vuelve malo e imparable? Sin embargo, Invincible lo hizo primero, y no solo eso, no se quedó ahí. Esto sigue, y cada vez vamos más profundo.
Me llama mucho la atención y disfruto ver cómo Invincible va pisando lento pero fuerte, armando las tramas poco a poco y colocando detalles que luego terminan siendo pilares de la narrativa general. Por lo pronto, solo puedo tomar estos primeros tres episodios como un gran acierto, elogiar la dirección que han tomado y esperar al 13 de febrero, donde sabremos cómo sigue esta historia.

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