Así afectan las tensiones en Irán al tráfico aéreo europeo: Italia restringe el repostaje en 4 aeropuertos y las aerolíneas alertan de posibles problemas

Las restricciones afectan a Bolonia, Milán, Venecia y Treviso, mientras la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz y la guerra en Irán amenaza con agravar el impacto en vuelos y suministro energético

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Avión aterrizando (Shutterstock).
Avión aterrizando (Shutterstock).

La crisis internacional en Oriente Próximo ha comenzado a dejar sentir sus efectos en los cielos europeos. Desde este sábado 4 de abril, Italia ha limitado el repostaje de combustible en cuatro de sus principales aeropuertos —Bolonia, Milán Linate, Treviso y Venecia— como consecuencia directa de la escasez de suministro derivada del conflicto en Irán y las tensiones en el estratégico estrecho de Ormuz. Aunque, por ahora, la medida es temporal y se prevé que se mantenga solo hasta el próximo 9 de abril, el sector aéreo mira con inquietud la posibilidad de que la situación se prolongue o agrave en las próximas semanas.

Mientras los operadores aeroportuarios y las autoridades insisten en que los vuelos intercontinentales y dentro del espacio Schengen no están afectados y que existen proveedores alternativos, aerolíneas como Ryanair advierten de que, si las interrupciones en el suministro persisten, la normalidad podría verse comprometida para el tráfico aéreo europeo y mundial. El pulso por el combustible, clave para la conectividad, se libra ahora entre la diplomacia internacional y la logística de los grandes hubs de aviación italiana.

Bolonia y Milán Linate: primeras restricciones y gestión de la incertidumbre

El aeropuerto de Bolonia y el de Milán Linate se encuentran entre los primeros afectados por las restricciones de repostaje que, según el boletín aeronáutico de Air BP Italia, no se aplicarán a vuelos de emergencia sanitaria ni a trayectos gubernamentales superiores a tres horas. Por el momento, la operativa aérea general se mantiene con relativa normalidad, aunque las compañías aéreas han debido ajustar la planificación logística y anticipar la posibilidad de repostar en otros destinos.

Pilotos en la cabina de un avión (Shutterstock).
Pilotos en la cabina de un avión (Shutterstock).

Las autoridades aeroportuarias han querido lanzar un mensaje de calma, subrayando que el problema afecta a un único proveedor y que la mayoría de las aerolíneas cuentan con alternativas para abastecerse. No obstante, el nerviosismo es palpable, ya que la situación podría complicarse si el conflicto en Irán se prolonga y las trabas en el estrecho de Ormuz continúan afectando a la llegada de crudo y derivados al continente.

Venecia y Treviso: impacto limitado y garantías de servicio

El grupo gestor Save, responsable de los aeropuertos de Venecia y Treviso, ha minimizado la gravedad de la situación y asegura que “las restricciones de combustible no son significativas para los aeropuertos del grupo”. Según la compañía, existen proveedores suficientes y “no se han impuesto restricciones a los vuelos intercontinentales ni a los vuelos dentro del espacio Schengen, y las operaciones están garantizadas sin ningún problema”.

Sin embargo, la sombra de la incertidumbre se cierne sobre la operativa a medio plazo. Aerolíneas como Ryanair han alertado que, si la crisis energética persiste y el estrecho de Ormuz sigue cerrado o gravemente restringido, entre un 10% y un 25% de su suministro de combustible podría verse afectado entre mayo y junio. El consejero delegado de la compañía, Michael O’Leary, ha explicado que “si la guerra termina y el estrecho se reabre a mediados o finales de abril, no habría riesgo para el suministro de combustible”, pero si las hostilidades y los cortes se mantienen, la situación podría tensionar aún más el tráfico aéreo europeo.

El estrecho de Ormuz: epicentro de la crisis energética

El trasfondo de esta crisis es la situación en el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte esencial del suministro energético mundial. Las autoridades iraníes han dejado claro que el paso “nunca volverá a tener el estatus que tenía antes”, imponiendo un coste de navegación a los barcos, a pagar en riales, y dificultando el tránsito de petroleros y buques cisterna. Esta coyuntura ha alterado la logística de los proveedores de combustible en Europa, impactando especialmente en países como Italia, donde la dependencia energética del exterior es alta y la llegada de crudo a los puertos del Adriático es vital para la estabilidad del tráfico aéreo.

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La escalada bélica, iniciada el 28 de febrero por la ofensiva de Estados Unidos e Israel, ha llevado a la administración iraní a considerar el estrecho de Ormuz como una baza estratégica. “El estrecho de Ormuz se ha convertido en una ventaja estratégica para Irán en las nuevas condiciones de seguridad”, ha declarado Abbas Goudarzi, portavoz de la Presidencia del Parlamento iraní, subrayando que el statu quo anterior “ha cambiado definitivamente”.