La isla italiana que está limitando el número de turistas diarios: solo se permitirá el desembarque de grupos de menos de 40 personas

Estas restricciones se han aplicado después de que Italia haya recibido 185 millones de turistas en 2025

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La isla italiana en la que está limitado el número de turistas diarios (Italia.it)

El turismo mediterráneo masificado ha obligado al Ministerio de Interior italiano a tomar una nueva acción para limitar el número de visitantes diarios. En 2024, Venecia decidió poner un impuesto para aquellas personas que viajasen de manera temporal a la ciudad. Desde entonces, entre los meses de abril y julio se establecen unas fechas específicas, donde se espera una mayor afluencia y en las que hay que pagar una tasa por entrar.

Este tipo de medidas se ha implementado también en otras ciudades italianas y europeas a raíz del gran movimiento turístico observado desde la pandemia. Ahora, después de que Italia haya recibido 185 millones de turistas en 2025 (un 7,1% más que en 2024), la famosa isla italiana, donde Homero apunta a que se esconden las sirenas, ha dado un paso adelante para restringir la llegada de visitantes -como ya hizo Santorini esta última temporada-.

De este modo, la isla de Capri, situada a 69 kilómetros de Nápoles, reforzará sus restricciones al turismo para preservar su entorno y evitar la saturación. Por lo que a partir de ahora solo se permite el desembarque de grupos de hasta 40 personas; además, aquellos que superen las 20 personas deberán prescindir de altavoces y sombrillas llamativas para optar por auriculares individuales y señalización discreta.

“Un ambiente elegante y tranquilo, lejos del turismo de masas”

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La isla italiana en la que está limitado el número de turistas diarios (Italia.it)

“La isla de Capri es una combinación única de belleza paisajística, maravillas de la arqueología, la arquitectura y la naturaleza, y una atmósfera con aroma a azahar”, describe la web oficial de turismo Italia.it. Debido a ello, y a modo de prevención, la limitación de los grupos busca evitar que los visitantes abarroten las calles estrechas y los miradores, afectando la convivencia y la movilidad.

No obstante, estas no son las primeras pautas que imponen las autoridades de Capri. Y es que la isla en la década de 1950 ya prohibió los zuecos ruidosos y las radios con volumen elevado. El objetivo, según ha explicado el alcalde Paolo Falco, es asegurar “un ambiente elegante y tranquilo, lejos del turismo de masas”. En estos momentos se están estudiando las nuevas regulaciones para controlar los horarios de llegada de los barcos al puerto de Marina Grande, una medida similar a la que ha tomado el gobierno griego en Santorini.

Por su parte, el presidente de la industria hotelera local, Lorenzo Coppola, ha valorado esta decisión como “un acto de responsabilidad”. Las nuevas normas cuentan con el apoyo de los profesionales del sector, que ven en ellas una vía para garantizar la sostenibilidad del turismo en la isla. Así, Capri se suma a otras ciudades italianas, como Venecia o Florencia, para mantener la esencia de su encanto intacto.

La isla de Capri: naturaleza, historia y encanto mediterráneo

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La isla italiana en la que está limitado el número de turistas diarios (Italia.it)

La isla de Capri despliega un escenario donde la naturaleza, la historia y la arquitectura confluyen en un espacio de apenas diez kilómetros cuadrados en el sur de Italia, frente al Golfo de Nápoles. Su relieve accidentado se traduce en acantilados elevados, riscos y miradores naturales que ofrecen perspectivas inigualables del mar Tirreno que pueden recorrerse fácilmente a pie a través de los senderos señalizados.

Entre los puntos de interés más emblemáticos destaca la Piazzetta, una pequeña plaza animada por terrazas y presidida por la torre del reloj, desde donde parten los caminos principales para explorar la isla. Desde allí, un trayecto de media hora conduce a la Villa Jovis, el palacio que el emperador Tiberio utilizó como residencia imperial, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura romana en la región.

El parque natural de España en el que puedes ver osos pardos en libertad: miradores en un impresionante paisaje entre montañas.

Asimismo, la isla ofrece recorridos panorámicos como el que parte del Arco Naturale, atraviesa la Gruta de Matermania y culmina en el belvedere de Tragara, con vistas directas a los famosos Faraglioni, formaciones rocosas que emergen del mar y se han convertido en símbolo local. Tampoco puedes perderte los Giardini di Augusto y la ensenada de Marina Piccola, con destacables jardines botánicos. Su variedad botánica asciende a unas 850 especies, gracias a antiguos viajeros que introdujeron plantas de diversas partes del mundo.

Del mismo modo, el ascenso al Monte Solaro, el punto más alto de Capri, puede realizarse a pie o en telesilla, ofreciendo una panorámica de 360 grados sobre el golfo y la isla. Aunque, el recorrido por la Via Krupp, la Certosa di San Giacomo y villas como la de Curzio Malaparte también añaden perspectivas históricas y arquitectónicas al itinerario.