España presume de un patrimonio monumental único, con ciudades y paisajes que figuran entre los tesoros culturales más valorados del mundo. Desde la Alhambra de Granada hasta la Sagrada Familia de Barcelona, pasando por la Mezquita de Córdoba o el Monasterio de El Escorial, el país despliega una red de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que cautivan a millones de viajeros cada año.
En el corazón de Castilla y León, Burgos despunta como uno de esos destinos imprescindibles, donde el legado medieval y el arte gótico alcanzan su máxima expresión. Pero si hay una obra que simboliza el esplendor artístico y la historia de la ciudad, esa es la catedral de Burgos. Primer templo español incluido en la lista de la Unesco, esta joya arquitectónica se ha convertido en emblema de la ciudad y orgullo del patrimonio nacional.
Ocho siglos de historia y arte

La catedral de Burgos comenzó a levantarse en 1221, fruto del impulso del obispo Don Mauricio y del rey Fernando III, que pretendían dotar a la ciudad de un templo digno de las grandes catedrales francesas. Inspirada en la monumentalidad de Notre Dame de París, la nueva catedral sustituyó al anterior templo románico y se convirtió en símbolo del poder religioso, político y económico de la ciudad, que ya era punto clave del Camino de Santiago.
Las obras principales concluyeron en solo cuarenta años, aunque el edificio ha sido ampliado y remodelado hasta el siglo XVIII. El resultado es un conjunto arquitectónico que refleja la evolución del arte europeo: desde el gótico primitivo al flamígero, pasando por el renacimiento y el barroco, en una fusión que asombra a cualquier visitante. Es por ello que hace poco más de cuatro décadas, la catedral de Burgos fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Corría el año 1984 cuando el organismo internacional inscribió por primera vez monumentos españoles en su prestigiosa lista.
Entre ellos, esta catedral, que ya entonces era admirada como uno de los grandes ejemplos del arte gótico europeo. Su inclusión marcó un hito, situando a Burgos en el mapa mundial del arte y el turismo, y abriendo la puerta para que otros templos, cascos históricos y paisajes de España recibieran el mismo honor en años posteriores.
Una imponente fachada y restos históricos

El primer contacto con la catedral de Burgos impacta por la majestuosidad de su fachada principal, famosa por sus dos torres rematadas en agujas caladas. Este perfil inconfundible ha sido comparado durante siglos con los grandes templos de Francia y Alemania. El portal del Sarmental y el de la Coronería, en los laterales, exhiben relieves y esculturas que resumen el esplendor artístico del gótico tardío.
En el crucero, el cimborrio gótico-octogonal se eleva como una linterna de piedra decorada con filigranas, permitiendo que la luz inunde el interior y multiplicando el efecto místico del templo. Al cruzar las puertas de la catedral, el visitante se sumerge en un espacio monumental presidido por una elevada nave central y un sinfín de capillas laterales, cada una con su propia historia y arte. Destaca la Capilla del Condestable, obra maestra del gótico isabelino, donde reposan los sepulcros del Condestable de Castilla, Pedro Fernández de Velasco, protagonista de la transición entre Isabel la Católica y Juana la Loca, y su esposa bajo una bóveda estrellada de singular belleza.
La Escalera Dorada, diseñada por Diego de Siloé, sorprende por su elegancia y por la audaz mezcla de elementos góticos y renacentistas. Otros espacios, como la Sacristía Mayor o la Capilla de Santa Tecla, corroboran la riqueza artística acumulada a lo largo de ocho siglos. Pero esto no es todo, pues la catedral custodia los restos de figuras esenciales en la historia castellana y española. Bajo el cimborrio descansan el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, y su esposa Doña Jimena, trasladados desde San Pedro de Cardeña.
Cómo visitarla: horario y precios

A la hora de visitar la catedral es necesario conocer su horario de apertura, pues varía en función de la época del año en la que nos encontremos. Así, del 1 de noviembre al 18 de marzo es de 10:00 a 18:00 h (se permite permanecer en la catedral hasta las 19:00 horas) y del 19 de marzo al 31 de octubre es de 9:30 a 18:30 h (se permite permanecer en la catedral hasta las 19:30 horas).
En cuanto al precio, este es de 10 € para la tarifa general, 9 € para los grupos de hasta 10 personas y para los jubilados, y de 5 € para la entrada reducida. A su vez, la entrada es gratis para los menores de siete años y todos los martes por la tarde de 16:30 a 18:30 h
Cómo llegar a la catedral de Burgos
Desde Madrid, el viaje hasta Burgos es de alrededor de 2 horas y 40 minutos por la A-1. Por su parte, desde Logroño el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 25 minutos por las vías AP-68 y AP-1 (hay peajes).
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