
El Grand Prix es uno de los programas del verano que más éxito tienen. El concurso de Televisión Española es uno de los escaparates mediáticos más interesantes para los pequeños pueblos, siendo una oportunidad única para darse a conocer y promocionarse.
Uno de los municipios que va a competir esta noche es L’Arboç. Esta localidad catalana que se encuentra en la provincia de Tarragona cuenta con total de 5.745 habitantes. Por otra parte, tiene una extensión de 14 kilómetros cuadrados y, aunque sea un pueblo pequeño, es un destino turístico muy interesante.
Qué puedes ver en L’Arboç
Sin duda es un pueblo que destaca por tener varios edificios de gran valor arquitectónico. De todos ellos, hay uno que brilla con luz propia: la Giralda de L’Arboç. Esta destaca por su singularidad estética. Aunque puede asociarse con el legado musulmán, su construcción es mucho más reciente: se levantó hace cerca de un siglo por iniciativa de Joan Roquer i Marí.
Tras un viaje a Andalucía, el barcelonés edificó una torre de 52 metros inspirada en la Giralda de Sevilla. En su interior alberga una réplica del Patio de los Leones de la Alhambra.
El atractivo del edificio se extiende al patio central y a la cúpula de estilo bizantino recubierta de oro, que forman parte del recorrido durante la visita. Desde la primera planta, es posible obtener una panorámica de la montaña de Montserrat.
Sin duda se trata de un edificio tranquilo y acogedor, ya no solo por las paredes impolutas que envuelven al propio monumento, sino por el paisaje que le rodea. Sin duda es una parada obligatoria si estás pensando en visitar este pueblo.
También destaca su variedad y riqueza patrimonial, que forman parte de su cultura. Una de sus señas de de identidad es el encaje de bolillos, una técnica textil que consiste en en entrelazar hilos enrollados en bobinas que se llaman bolillos. Esta es una técnica artesanal típica de este municipio.
Las festividades son también muy importantes, encontrando su punto más alto en la Fiesta Mayor, declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Se celebra el cuarto domingo de agosto e incluye varios elementos históricos.
Uno de ellos es el Ball de Bastons, una danza tradicional con bastones documentada desde el siglo XVIII en la que los participantes interpretan coreografías con música popular. También está el Ball de Diables, una de las representaciones de fuego más antiguas que combina teatro, sátira y pirotecnia.
Por otra parte, su gastronomía es un reflejo de la tradición catalana. Platos como la escudella i carn d’olla, caracoles a la llauna y calçots con salsa romesco son habituales en la cocina local. Destacan también los embutidos artesanales, especialmente el fuet y la butifarra, acompañados de pan con tomate.
Durante las fiestas, se prepara repostería, entre la que destacan piezas como la coca de recapte o las ensaimadas. Los vinos y cavas complementan la oferta gastronómica, presentes en todo tipo de celebraciones y reuniones. Todos estos motivos convierten a L’Arboç como un destino turístico único.
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