La región del Algarve, en la zona sur de Portugal, es bien conocida por sus acantilados y sus largas playas. De hecho, la ciudad más reconocida de la región es la propia capital, Faro, que goza de numerosos puntos históricos de gran valor cultural. No obstante, este territorio no se resume tan solo en una ciudad, sino que cuenta con muchas otras que son internacionalmente conocidas. Entre ellas encontramos Lagos, Albufeira o Sagres.
Y más allá de estas grandes ciudades, hay otros puntos algo menos habitados que también cuentan con peculiaridades únicas. En este contexto, hallamos el curioso municipio de Burgau, de únicamente 500 habitantes, pero que en temporada alta llega incluso a albergar a 1.500 personas. La curiosidad de este pueblo reside, precisamente, en su gran parecido a una isla europea, a Santorini. Esto ha provocado que la pequeña localidad portuguesa se convierta en un gran reclamo turístico, tanto nacional como, especialmente, a nivel internacional.
Una mancha blanca en el mapa
No hay que hacer mucho más que ver una imagen desde el aire de Burgau para darte cuenta de su similitud con Santorini. Sus numerosos edificios blancos, con ciertos toques de pintura azul, recuerdan sin duda a la famosa isla griega. No obstante, esta característica también la encontramos en nuestro país, especialmente en la comunidad andaluza, con ciudades como Conil de la Frontera. Además, se hace aún más llamativo si tenemos en cuenta el color del entorno del Algarve, con toques principalmente amarronados y secos.

Por otro lado, otro parecido que comparte con Santorini es la disposición de los edificios. Burgau se sitúa en lo alto de una colina, lo cual provoca que conforme va avanzando el pueblo, vaya disminuyendo la altitud de la localidad. De esta forma, se genera un paisaje como el que sucede en el conocido destino del mar Egeo, con los edificios conformando diferentes alturas dentro del propio pueblo.
Burgau, de sus bellas playas hasta la historia que esconde detrás
A pesar de destacar por sus edificios, Burgau es mucho más que eso. De hecho, su principal atracción turística es su playa, la Praia de Burgau, rodeada de acantilados que la protegen del fuerte viento, llenándola de tranquilidad. Además, la playa goza de aguas perfectamente transparentes, lo cual nos hace recordar a cualquier playa paradisiaca del Caribe. Sin embargo, no es la única parte del litoral que pertenece a Burgau, ya que la Praia dos Rebolos o el arenal de Cabanas Velhas también forman parte del pueblo portugués.

A su vez, la playa como reclamo turístico no es lo único que conecta el mar con el municipio de Burgau. Resulta que los orígenes del pueblo se remontan a una antigua residencia de pescadores de atún del siglo XVI, por lo que hay una gran conexión con la vida marítima. De hecho, a día de hoy se siguen observando frecuentemente vestigios de actividad pesquera en Burgau, continuando con esa tradición.

Finalmente, la ubicación de Burgau es muy privilegiada. Se encuentra en el comienzo del Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina, uno de los entornos naturales más destacados de Portugal. Además, también está especialmente cerca de Lagos, otra reconocida ciudad del Algarve.
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