
A poco más de una hora de la Ciudad Condal, en la comarca de Osona, se encuentra uno de los tesoros arquitectónicos más notables de la provincia de Barcelona. Este enclave, que ha sido testigo del paso del tiempo, es conocido como el castillo de Montesquiu. Originalmente concebido como una fortaleza defensiva, con el transcurso de los siglos, esta edificación se transformó en una residencia señorial. El castillo forma parte del Parque Natural del Castillo de Montesquiu, un espacio protegido que se extiende sobre 547 hectáreas.
Este parque ofrece a sus visitantes una combinación única de riqueza natural e histórica. Los senderos bien señalizados invitan a realizar caminatas por sus bosques frondosos, donde es posible avistar diversas especies de flora y fauna autóctona. Además, el entorno brinda una oportunidad excepcional para conocer la historia de la región a través de la arquitectura y las estructuras históricas que se conservan en el área. En este sentido, la ruta conocida como la ‘obaga del castillo’ permite descubrir uno de los rincones más singulares de la comarca.
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Una sencilla ruta y una piscina natural

El sendero de la ‘obaga del castillo’ discurre a lo largo del Parque Natural del Castillo de Montesquiu y en sus apenas dos kilómetros y medio de longitud descubre una pintoresca piscina natural. Esta es conocida como la Riera de la Solana, y gracias a las lluvias ha conseguido ‘revivir’ y convertirse en un espacio natural de lo más pintoresco. A su vez, se trata de una “excursión fácil y agradable por caminos y senderos de pendientes suaves, excepto una fuerte subida al final del recorrido, señalizados con mojones destacados en color naranja”, tal y como señalan desde la página web del Ayuntamiento de Montesquiu.
Tanto es así, que es un plan ideal para hacer en compañía de la familia y amigos y disfrutar de un día de lo más placentero en mitad de la naturaleza. Además, se puede aprovechar también y visitar la fortaleza allí situada, la cual permite realizar visitas guiadas y conocer la historia y arquitectura del edificio.
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El castillo de Montesquiu

El castillo de Montesquiu, cuyos orígenes se remontan al siglo X, comenzó su existencia como una torre de vigilancia destinada a la defensa del territorio. A lo largo de los siglos, esta estructura ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos de gran relevancia. En el siglo XV, se añadieron elementos residenciales, iniciando así su transición de fortaleza militar a morada señorial. La propiedad experimentó un cambio significativo en el siglo XIX cuando la familia Jover la adquirió.
Esta familia introdujo remodelaciones importantes que le otorgaron un aspecto neogótico, reflejando el gusto arquitectónico de la época. El castillo mantuvo esta apariencia distintiva hasta que, en 1976, pasó a ser propiedad de la Diputación de Barcelona. La administración local emprendió una meticulosa tarea de restauración, con el objetivo de preservar tanto su valor histórico como arquitectónico. Gracias a estos esfuerzos de conservación, el castillo de Montesquiu ha trascendido su función histórica original para convertirse en un activo centro de cultura y educación en la región.
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Hoy en día, el castillo no solo es un monumento de interés histórico, sino también un espacio dinámico donde se llevan a cabo diversas actividades culturales y educativas. La cuidadosa restauración y gestión del castillo han permitido que este enclave se mantenga como un testimonio vivo de la historia, a la vez que sirve como un recurso valioso para la comunidad y los visitantes interesados en el patrimonio cultural.
Cómo llegar
Desde Barcelona, el viaje hasta el castillo es de alrededor de 1 hora y 20 minutos por la carretera C-17. Por su parte, desde Girona el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 15 minutos por la vía C-25.
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