Ourense, 30 may. La magistrada del juzgado de instrucción número 3 de Ourense ha concluido que los dos hermanos policías investigados podrían ser autores de un delito de asesinato u homicidio por la muerte de un compañero, así como de otro delito de robo con fuerza por la sustracción de armas en la Comisaría provincial en 2016, por lo que ha acordado transformar las actuaciones para su enjuiciamiento ante el Tribunal del Jurado.
Según la resolución facilitada este martes por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), la jueza ve “indicios” de que ambos agentes “de forma conjunta y planificada” sustrajeron seis armas del interior del búnker de la comisaría y, cuando estaban siendo investigados por ello, “hicieron uso de una de ellas para propinarle un disparo en la cabeza a su compañero, atribuyéndole, además al fallecido, el envío de anónimos y la sustracción de las armas”.
En el auto, contra el que cabe recurso, la jueza concluye que los dos investigados, quienes desempeñaban “funciones de importancia en la comisaría”, y la víctima mantenían una relación de amistad y compartían la afición por el tiro hasta que con la llegada de un nuevo comisario, “se vieron desplazados por otros compañeros policías, fueron trasladados de su puesto de trabajo y privados del uso de la galería de tiro”.
“Los dos hermanos se sintieron menoscabados profesionalmente, querían continuar con sus funciones, con sus despachos y con el uso de la galería de tiro”, asegura la jueza, quien sostiene que, al verse privados de todo ello, “trataron de perjudicar a los compañeros con los que tenían rivalidad profesional, tratando, entre otras cosas, de recuperar la plaza que tenían y el uso de la galería de tiro”.
Y también trataron de perjudicar a los mandos policiales, continúa el relato judicial, “por haberles retirado parte de las funciones y por otras desavenencias profesionales”.
Por su parte, el fallecido, según el auto, “quería mejorar en su profesión, pues pretendía el puesto de armero de la comisaría”.
La magistrada cree que los dos hermanos “urdieron un plan, que el fallecido conocía, y crearon rastros falsos de acceso a datos reservados con las claves de otros policías para perjudicar a sus titulares”.
Para llevarlo a cabo, “accedieron al búnker de la comisaría sin autorización para llevarse seis armas y enviaron escritos anónimos a la unidad de asuntos internos atribuyendo todos estos hechos a otros policías”.
Los dos hermanos, “temerosos de que su compañero terminara por confesar, prepararon su muerte”, indica el auto.
Este auto pone fin a una larga investigación por la muerte de un policía en su despacho de la comisaría provincial. Durante la investigación, aparecieron en el despacho del muerto tres de las armas sustraídas en el búnker de la comisaría entre finales de 2014 y febrero de 2015.
“Son múltiples y unívocos los indicios obtenidos en la instrucción practicada, si bien con no pocas dificultades, por cuanto la propia simulación, en su caso buscada voluntariamente, ha hecho extraordinariamente dificultoso el hallazgo de evidencias”, concluye la titular del Juzgado de, que ordena la transformación de las actuaciones en procedimiento para ser enjuiciado por el Tribunal del Jurado. EFE
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