¿Cuánto cuesta calentar una casa según el tipo de calefacción?

Calentar una vivienda en invierno no cuesta lo mismo en todas partes ni con cualquier sistema. La factura puede variar cientos de euros al año según la calefacción, el clima y el aislamiento.

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Una mujer pone la calefacción
Una mujer pone la calefacción a 22 grados en invierno (Canva)

La elección del sistema de calefacción es una de las decisiones más relevantes para la economía doméstica. En España, el gasto anual en calefacción puede representar cerca del 47% del consumo energético de un hogar, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), lo que ha llevado a muchos hogares a prestar más atención al tipo de contrato eléctrico y a la posibilidad de contar con una tarifa de luz barata. Sin embargo, el coste real depende de múltiples factores: el sistema instalado, el consumo diario, el tamaño y el nivel de aislamiento de la vivienda, la zona climática y los hábitos de quienes la habitan. El Estudio de Consumo y Gasto Energético de los Hogares de 2025 del IDAE confirma que, aunque tecnologías como la biomasa o la aerotermia ganan terreno, el gas natural y la electricidad siguen siendo las opciones predominantes.

En este contexto, plataformas especializadas como Rastreator ofrecen información y comparativas actualizadas para ayudar a los usuarios a tomar decisiones más ajustadas a su perfil de consumo. “Cada sistema de calefacción funciona de manera distinta y convierte la energía en calor con mayor o menor eficiencia. Conocer estas diferencias permite entender por qué algunos hogares pagan menos que otros y ayuda a responder dudas habituales, como cuál puede ser la calefacción más económica para un piso o si resulta más rentable utilizar gas o electricidad”, explica Patricia Carril, responsable de energía de Rastreator.

Factores clave: tecnología, clima y hábitos

El tipo de calefacción es importante, pero no actúa solo. Una vivienda mal aislada en una zona fría puede convertir incluso un sistema eficiente en una fuente constante de gasto, mientras que un buen aislamiento y un uso ajustado permiten que tecnologías sencillas resulten sorprendentemente económicas. Según el IDAE, la diferencia de consumo puede superar los 5.000 kWh anuales entre regiones.

La diversidad de sistemas —aerotermia,
La diversidad de sistemas —aerotermia, biomasa, gas natural o electricidad— implica rendimientos muy distintos.

Las zonas climáticas en España se clasifican de la letra E (inviernos más severos) a la A (más suaves), lo que explica que provincias como Soria, Teruel o Burgos registren un gasto en calefacción muy superior al de áreas como Cádiz o Alicante. Así, un piso situado en Soria puede consumir en calefacción más del doble que otro idéntico en Cádiz, aunque ambos cuenten con el mismo sistema instalado.

A esta variable se suma la tecnología empleada. La diversidad de sistemas —aerotermia, biomasa, gas natural o electricidad— implica rendimientos muy distintos. Un sistema eficiente en un piso pequeño de la costa puede convertirse en un problema de gasto en una vivienda unifamiliar grande situada en una zona fría. Por ejemplo, la aerotermia suele ofrecer buenos resultados en regiones templadas, mientras que los radiadores eléctricos tienden a disparar el consumo en hogares amplios o con climas más duros.

Instalar termostatos programables, ajustar la
Instalar termostatos programables, ajustar la temperatura según la ocupación o aprovechar la radiación solar puede reducir la factura anual hasta un 20%. (Freepik)

Además, el número de residentes y los hábitos diarios influyen de forma notable en el gasto final. El IDAE estima que ajustar la temperatura, ventilar de manera eficiente, optimizar el uso del agua caliente o aprovechar la luz solar puede reducir el consumo anual de manera considerable. En la práctica, la combinación de tecnología, ubicación y comportamiento explica por qué la diferencia de costes entre viviendas similares puede superar los 600 euros al año.

Comparativa de sistemas: costes anuales y amortización

La elección del sistema de calefacción impacta directamente tanto en el gasto energético como en la inversión inicial necesaria. Según estimaciones del IDAE, estos son los principales sistemas presentes en el mercado español y sus costes aproximados:

  • Bomba de calor aire-aire: una de las opciones más eficientes en consumo. El coste anual ronda los 158 euros para una vivienda de 90 metros cuadrados en zona fría. La inversión inicial, cercana a los 2.640 euros, suele amortizarse en unos cuatro años.
  • Aerotermia: sistema de alta eficiencia, con un coste anual estimado en 229 euros. La inversión inicial supera los 9.700 euros, aunque se compensa a largo plazo.
  • Caldera de gas natural de condensación: solución equilibrada y muy extendida, con un gasto anual aproximado de 256 euros y una inversión cercana a los 2.245 euros. Proporciona calor uniforme, pero requiere acceso a la red y genera emisiones de CO₂.
  • Estufa de pellets: utiliza biomasa, con un gasto anual medio de 393 euros y una inversión mínima de 1.650 euros. Necesita espacio para almacenamiento y mantenimiento periódico.
  • Radiadores y acumuladores eléctricos: fáciles de instalar, pero con el mayor coste operativo. Los radiadores eléctricos pueden alcanzar los 640 euros anuales y los acumuladores, los 512 euros, con inversiones iniciales de entre 2.500 y 2.600 euros.
  • Caldera de gasóleo: alternativa muy dependiente del precio del combustible, con un gasto anual medio de 778 euros y mayores necesidades de mantenimiento.

Cómo calcular el coste real y qué margen de ahorro existe

Para estimar el coste real de la calefacción conviene revisar la factura energética, multiplicar los kilovatios consumidos por el precio del término variable y sumar el término fijo. En el caso del gas natural, la Tarifa de Último Recurso (TUR), cuyos precios se publican trimestralmente en el BOE, ofrece una cierta estabilidad, aunque existen ofertas competitivas entre comercializadoras de gas y electricidad.

Una mujer calienta sus manos
Una mujer calienta sus manos junto a un radiador (AdobeStock)

El margen de ahorro puede ampliarse si se optimizan los hábitos de uso y se mejora el aislamiento de la vivienda. Instalar termostatos programables, ajustar la temperatura según la ocupación o aprovechar la radiación solar puede reducir la factura anual hasta un 20%, según el IDAE. Asimismo, revisar periódicamente las ofertas energéticas y comparar precios permite ajustar el gasto a las necesidades reales del hogar y evitar pagar de más por un sistema o tarifa poco adecuada.