El Atlético de Madrid sale airoso del asalto ante el FC Barcelona en el Camp Nou. Los cuartos de final de la Champions volvían a reunir a los dos equipos españoles en una eliminatoria. Los azulgranas sabían de la necesidad de poner la primera piedra en su estadio, pero una expulsión de Cubarsí justo antes del descanso trastocó sus planes. Julián Álvarez convirtió la desventaja azulgrana en un gol para los rojiblancos con una falta desde la frontal. Fue Sorloth quien firmó el segundo para ampliar la ventaja. Con 0-2 en el marcador, el árbitro señaló el final del encuentro. El Atlético de Madrid consolida una sólida ventaja para afrontar el duelo de vuelta en el Metropolitano.
El club azulgrana y el equipo rojiblanco volvían a verse las caras esta temporada. Esta vez bajo el contexto de la Champions. Hace tan solo unos días se midieron en liga, cuyo duelo se saldó con la victoria de los de Hansi Flick. Hace un mes se cruzaron en las semifinales de Copa del Rey. Ahí el Atlético de Madrid no falló y certificó su pase a la final gracias a la goleada en el Metropolitano. En la Champions, sin embargo, eran los azulgranas quienes contaban con más bagaje, la experiencia que otorga el haber ganado cinco veces la competición europea.
Pero cuando se trata de fútbol y de Champions, nada se ajusta a los preceptos. Durante los primeros compases del partido quedó evidenciado que el duelo no iba a atenerse a la lógica ni dejarse llevar por historiales pasados. Ambos conjuntos protagonizaron un tira y afloja de ocasiones y oportunidades que se extendió durante los primeros 20 minutos. Tras ello, fueron los azulgranas quienes pusieron calma al ritmo frenético inicial. Se hicieron los dueños del balón y comenzaron a circular en busca de crear ocasiones de peligro a través de una calma relativa. Los del Cholo armaron la muralla atrás y achicaron aguas, tratando de armar un contraataque con el que adelantarse en el marcador.
En el minuto 26, llegaron los problemas para el club rojiblanco, obligado a hacer el primer cambio tras la lesión de Hancko. Pubill fue el elegido para ocupar su sitio. Sin embargo, el peligro procedía del otro costado. Rashford se convirtió en la peor pesadilla de los rojiblancos y de Musso, a quien obligó a mostrar su mejor versión para detener los misiles que le mandaba el inglés. Fue justo antes del descanso cuando toda la situación cambió. Cubarsí acabó expulsado tras una acción con Giuliano, que se quedaba solo ante Joan García. Sin embargo, el árbitro necesitó revisar la jugada en el VAR para cambiar la tarjeta amarilla inicial por una roja. Una falta que se encargó de transformar Julián Álvarez para adelantar a los rojiblancos justo antes del descanso.
Sorloth amplía la ventaja
En la segunda mitad, el club azulgrana arrancó el duelo con cambios para ajustar el equipo ante la ventaja con la que debía afrontar los 45 minutos restantes. Gavi y Fermín salieron para ocupar el puesto de Lewandowski y Pedri. Con la estrategia clara de qué era lo que debían hacer para dar la vuelta al partido, saltaron al césped del Camp Nou.
La polémica estalló cuando Musso pasó con los pies a Pubill y este atrapó el balón con las manos para ejecutar él mismo el saque de puerta. Los jugadores y los aficionados azulgranas reclamaron cesión, pero el colegiado no señaló nada. Lejos de venirse abajo, siguieron intentándolo, pero quienes vieron portería fueron los rojiblancos. Fue Sorloth, que comenzó en el banquillo, quien hizo el segundo del Atlético de Madrid para ampliar la ventaja en el marcador. Con cierta tranquilidad, los rojiblancos encararon los 20 minutos que todavía restaban de partido. Sin embargo, el FC Barcelona les obligó a ponerse el mono de trabajo y achicar aguas.
Los azulgranas, liderados por Lamine Yamal, buscaron por todos los medios batir a Musso, pero el tanto no llegaba y el tiempo se agotaba. Cuando parecía que más cerca estaba de conseguir recortar distancias, el árbitro señaló el final del partido. El Atlético de Madrid certificó la victoria en el Camp Nou para afrontar el duelo de vuelta en el Metropolitano con una sólida ventaja.


