
El tiro con arco llegó a su vida por casualidad, pero la enamoró desde el primer momento. El ambiente de la competición y las medallas que de forma prematura se colgó le dieron la motivación para seguir creciendo en ese deporte. Unos años más tarde, se había convertido en ocho veces campeona de España. Ocho, en realidad, aunque esta última llegó más tarde, después de entrar en la Policía Nacional y hacerse un nombre como la primera española en recibir la mayor condecoración del Servicio Secreto de Estados Unidos. “El tiro con arco es una parte de mí. Me da estabilidad emocional”, afirma Beatriz Gómez Hermosilla, inspectora jefa de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional y deportista de tiro con arco, en una entrevista con Infobae.
Beatriz empezó en el tiro con arco por casualidad. Ella vivía cerca del centro de entrenamiento de Guadalajara y un día, paseando, vio personas con un arco y la invitaron a participar. “Me dejaron un arco y una flecha y vi que era una cosa bastante motivante”. Entonces tenía solo 14 años. Poco después empezó a participar en campeonatos regionales, donde solía volver con una medalla. “En aquella época tampoco había demasiadas mujeres en Castilla-La Mancha que hicieran tiro con arco. No es que diga que era muy fácil coger una medalla, pero no era tan complicado como puede ser quizá hoy en día, que sí que ha aumentado mucho la participación”.
Al ver que no se le daba mal y que iba ganando campeonatos, se fue animando. “Yo nunca había ganado nada a nivel deportivo en otras actividades que había probado. Entonces me motivé”. A los 15 años participó en el Campeonato de España Infantil, donde quedó segunda. Al año siguiente ya fue al Absoluto de Sala, donde se colgó la medalla de oro. Fue esa presea la que le abrió las puertas del Centro de Alto Rendimiento de Madrid. “Fue una oportunidad deportiva y profesional”, asegura.

Reconoce que fue un cambio duro porque ella, que es hija única, no estaba acostumbrada a compartir habitación, ni baño, ni tiempo con nadie más que el normal de ir al colegio o el instituto. “Me costó un poquito, porque de repente me vi en un sitio donde todo era compartir y con un régimen estricto de horarios y salidas. Pero me adapté rápido. Allí también encontré mi zona de confort y aprendí a ser más estructurada”. En el CAR de Madrid también tuvo la oportunidad de aprender todo sobre el tiro con arco: posición, técnica y los aspectos psicológicos que requiere dicho deporte.
Todo lo aprendido en los entrenamientos no tardó en evidenciarse en las competiciones. Siete veces consiguió proclamarse campeona de España (la octava fue este 2025). “Hubo un momento que iba a los campeonatos pensando que mi meta era ganar una medalla y si me iba sin subirme a un pódium, pues era casi como un fracaso porque yo me sentía muy preparada técnicamente como para poder subirme al pódium. Si no lograba eso como mínimo, parecía como que no estaba a la altura de todo lo que yo estaba entrenando y todo lo que estaba dedicándole al tiro con arco”, recuerda. Una mentalidad que define como “tóxica” y de la que es consciente ahora, desde la distancia temporal.
En una competición, como detalla, hay muchos factores que pueden entrar en juego, desde la suerte y el estrés al simple hecho de tener un buen o mal día… A ello se suma el factor mental, una parte que ella entrenaba en la Blume. “Es una de las partes más importantes. Yo iba todas las semanas con una psicóloga deportiva y me ayudaba a controlar situaciones que pueden surgir en una competición, como que de repente te vienes abajo o aparecen pensamientos negativos o no sabes gestionar los nervios”.

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y las oposiciones a Policía
El hecho de estar en el CAR de Madrid dio pie a que el seleccionador nacional, que formaba parte de la plantilla de la Federación, pudiera ver de cerca a Beatriz. Ella, como parte de su entrenamiento y rutina, participó en diferentes campeonatos clasificatorios. Unos torneos donde la rivalidad se quedaba en casa, ya que sus oponentes eran sus propias compañeras de entrenamiento. Consiguió entrar en el equipo nacional, pero no lograron clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres. Se quedaron justo a las puertas: entraban ocho equipos y ellas fueron las novenas. “Fue muy mala suerte, pero tampoco puedes venirte abajo. Había que seguir adelante”.
La vida de Beatriz siguió, pero hacia un rumbo diferente. La idea de opositar ganó peso para ella, que ya no se podía plantear otro ciclo olímpico al mismo nivel, aunque no descarta que en algún momento se lance en busca de unos Juegos. La Policía Nacional siempre le había gustado, pero considera que es una vocación que tenía un poco escondida, ya que no había terminado de darse cuenta de que verdaderamente quería hacer eso en su vida. Con 21 años, empezó a entrar en contacto con agentes de la Policía y ya no tuvo dudas. “Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, porque yo siento plena vocación por la policía”, afirma.
Una vez más, la casualidad fue la culpable de que aterrizara en el área de ciberdelincuencia. “Todo lo relacionado con la tecnología siempre me ha gustado, pero lo tenía como un hobby. Yo sabía que dentro de la Policía quería investigar”. En 2017, fue destinada a Torrejón de Ardoz y el jefe de la comisaría le dio a elegir entre estar en seguridad ciudadana o llevar al grupo de delitos tecnológicos. “Yo le dije ‘pues delitos tecnológicos’. Me metí en el mundillo y ahí sigo”. Ahí estuvo dos años, antes de dar el salto a la Comisaría General de Policía Judicial, a la Unidad Central de Ciberdelincuencia. “Ya había trabajado con la central en una operación, les gustaba cómo trabajaba y la mentalidad que tenía y dijeron ‘esta mujer tiene que venir para acá’. Y ahí llevo ya casi siete años”.

Ella entró en el cuerpo ya como inspectora y en cuanto tuvo la oportunidad y se lo permitieron, comenzó a preparar su ascenso a inspectora jefe. Ahora es una de las más jóvenes de España con ese cargo. “En todo lo que hago soy demasiado perfeccionista, ambiciosa y quiero llegar a lo más alto. A mí no me vale tirar con arco si luego no voy a competir y pienso que quiero ganar, que luego a lo mejor no gano, pero voy pensando en ello. Con la Policía me pasa igual. Yo no me pongo a investigar una cosa si no sé que voy a detener a los delincuentes y que, por lo menos, por todos los medios, voy a intentar que entren en prisión”.
Su trabajo no pasó desapercibido a nivel nacional, pero tampoco fuera de las fronteras españolas. “Hicimos una de las operaciones más grandes, por no decir la que más, que se han hecho en España de lucha contra el fraude con tarjetas”, reconoce. El caso investigaba a una organización criminal que se dedicaba a estafar a entidades bancarias americanas. Un fraude que superó los 20 millones de euros. Fue esa operación la que llevó al Servicio Secreto de EEUU a otorgarle en 2021 a Beatriz su condecoración más prestigiosa. Una distinción que hasta ese momento no había recibido ningún español. “Fue todo un orgullo, no me esperaba que un organismo externo reconociera mi labor como investigadora aquí en España”, asegura.
El regreso al tiro con arco y el Campeonato de España
Y en 2025 decidió retomar su otra gran pasión: el tiro con arco. Lo hizo de la mano de una nueva categoría que hasta ese momento no había probado, que se llama modalidad de campo, que en vez de hacerse en un campo de tiro es en un bosque. “Es muy complicado”, reconoce. Ella llevaba siete años sin tirar y vio esta nueva categoría como una oportunidad para reengancharse y divertirse. “No quería algo que implicara la seriedad de un Campeonato de España, donde ya te estás jugando cosas”.
La experiencia le gustó desde el primer momento hasta el punto de participar en dos grandes premios y llevarse la medalla de plata. Después llegó el Campeonato de España, donde consiguió colgarse el oro. Beatriz dice que nunca quiso dejar el tiro con arco. Sin embargo, el volumen de trabajo y la vida familiar no le permitieron llevar el ritmo de entrenamiento y competiciones necesario. No descarta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, aunque mantiene “el realismo puesto encima de la mesa”.
Su vida ahora gira entre su trabajo como inspectora jefe de la Unidad de Ciberdelincuencia y el tiro con arco. Dos mundos que compatibiliza como puede, “buscando huecos por todas partes”. Su agenda ahora es aún más apretada, ya que está haciendo el doctorado. Es en esa atareada vida donde el tiro con arco pone orden. “Me da estabilidad emocional”, afirma y añade: “Forma parte de mi vida. Es una parte más de mí, y sin ella me sentiría como incompleta. Me da valores que yo veo que necesito continuar reforzando”.
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