
Su carrera como entrenador está tocada por el éxito desde sus primeros pasos cuando consiguió el ascenso con el CD Hospitalet. Pero en Grecia materializó su obra. Cogió al Volos, un equipo de nuevo cuño y emprendió un camino de transformación con una plantilla modesta. A base de trabajo, esfuerzo e ilusión llegaron las primeras recompensas: el ascenso. Ahora, años más tarde, ese equipo está luchando por los puestos europeos, está luchado por estar la temporada que viene en la Champions, aunque Juan Ferrando prefiere ir paso a paso, como asegura en una entrevista con Infobae: “No soy entrenador de pensar en objetivos a largo plazo, sino en objetivos semana a semana”.
Como muchos de los entrenadores profesionales, Juan dio sus primeros pasos en el mundo del fútbol como jugador, pero las lesiones le obligaron a abandonar su prematura carrera a los 18 años. A partir de ese momento, y con la motivación de continuar ligado al deporte y, en especial, al fútbol, empezó a formarse en Ciencias del Deporte. Fue allí donde empezó a interesarse por el entrenamiento. Su debut no tardó en producirse y lo hizo de la mano de los alevines del CE Europa. “Ahora, 25 años después, esa etapa me parece ya lejana, pero la recuerdo con cariño”, asegura.
Tras ello, dio el salto al RCD Espanyol, donde ejercía como coordinador del campus y metodológico. “Fueron los dos primeros años de la escuela y, por ello, mi tarea como coordinador metodológico implicaba crear una metodología, como guía didáctica, que deben seguir todos los jugadores”. Después pasó a entrenar al RICOH Premià, al Terrassa CF y el CD Hospitalet. Con este último consiguió el ascenso a la liga nacional: “Fue una experiencia dulce, porque todo lo que es ganar es agradable. Sin embargo, no hay que quedarse solo con las victorias: son 9 meses de competición y un aprendizaje diario, con las dificultades que se van sorteando”.
Aunque confiesa que fueron esas etapas las que le permitieron crecer como entrenador y le curtieron en la gestión de vestuarios con jugadores jóvenes. “A esa edad, algunos jugadores están a las puertas de la profesionalización y no solo se trata de entrenarlos en el campo, sino de comprenderlos también a nivel psicológico y hacerles sentir parte de un equipo”. Tras ello hizo un paréntesis en su carrera: “Fui preparador de Robin van Persie y Cesc Fàbregas, formando parte del cuerpo técnico del Arsenal de Wenger. Acepté el reto no solo por lo que significaba trabajar en uno los grandes de Inglaterra y con la preparación personal de Robin van Persie y Cesc, sino que además era una gran oportunidad de conocer mejor el fútbol de primer nivel desde dentro”.

Este impasse, como él asegura, solo le dio aún más conocimientos sobre el mundo del fútbol para seguir con su siguiente aventura: Málaga, donde entrenó a los juveniles durante la temporada 2012/13. “Logramos llegar a las puertas de Europa y ganar la liga del grupo X a 6 partidos del final de la competición. Además, lo hicimos como equipo más goleador y menos goleado de su categoría. Fueron meses intensos, de mucho trabajo y poco descanso, pero valió la pena. Aún hoy mantengo el contacto con algunos de los jugadores y sigo su trayectoria”, afirma.
Después de esa temporada, Juan hizo las maletas de nuevo y puso rumbo fuera de las fronteras españolas: a Moldavia, para entrenar al FC Sheriff. Allí le recibieron cierto “escepticismo”, dado que no es habitual que haya entrenadores extranjeros. “Como suele pasar, con los resultados positivos llegó la confianza”, confiesa. La Champions apareció en la agenda del equipo por primera vez en la historia, aunque fuera en fases previas. “En Europa, clasificamos por primera vez al equipo en tercera ronda eliminatoria de Champions League y jugamos Europa League contra grandes como el Tottenham Hotspur, el Anzhi y el Tromso noruego, quedándonos a un gol de pasar a octavos”.
Juan Ferrando y un equipo nuevo en Grecia
En 2017, a Juan Ferrando le surgió una nueva oportunidad en Europa. Una vez más cogió sus maletas, esta vez para poner rumbo a Grecia, donde comenzó a entrenar al Volos. “Era un equipo de nuevo cuño y necesitaba un entrenador. No sé quién dio mi nombre, pero se pusieron en contacto conmigo y me pareció una bonita oportunidad, puesto que era arrancar un equipo desde cero”. Era una plantilla modesta, pero Juan la transformó en un equipo de éxito: “Nos convertimos en un equipo. Con todas las letras. La mayoría eran chicos de tercera que nunca hubieran imaginado protagonizar dos ascensos seguidos. Y precisamente ese trabajo diario, centrado, de equipo, sin ir más allá del esfuerzo continuo y la ilusión, permitió sentar una base sólida y de éxito”.
Y entonces, cuando había conseguido asentarse en el equipo y transformarlo en una plantilla de éxito, llegó el Covid. “No se veía con claridad qué sucedería con las ligas europeas y el panorama era poco alentador. Fue entonces cuando se presentó la oportunidad de entrenar en la India, en el FC Goa. Me pareció una experiencia interesante por el cambio de cultura y el país en sí mismo. Con el FC Goa logramos ganar la Durand Cup 2020/21: la competición en activo más antigua de Asia. Un año más tarde pasé a entrenar al ATK Mohun Bagan (hoy llamado Mohun Bagan Super Giant), con el que nos alzamos ganadores de la Indian Super League 2022/23 y la Durand Cup 2023/24″.
Después de conquistar India, a nivel futbolístico, regresó allí donde vio crecer a un equipo desde cero: Grecia; y de nuevo al frente del Volos. El club griego ha conseguido un inicio de temporada inédito en sus registros. El equipo, representando a la ciudad costera situada en la unidad periférica de Magnesia, experimenta una etapa significativa bajo la conducción del entrenador español Juan Ferrando, quien ha renovado las expectativas de una afición habitualmente situada en la mitad de la clasificación. Después de siete jornadas en la Superliga griega, con cuatro triunfos y tres derrotas, ocupa la cuarta posición, solo superado por clubes como PAOK, Olympiacos y AEK.
Se asoman a Europa sin dejarse llevar por la emoción, pero soñando con hacer historia. Aspiran a Champions, aunque Juan solo quiere mirar al partido del próximo fin de semana. “No soy entrenador de pensar en objetivos a largo plazo, sino en objetivos semana a semana. Esta es la vida del entrenador. Hay que estar alerta cada día, sin excepción. Tampoco me gusta que mis jugadores entren en un estado de presión. Quiero que disfruten del juego, se levanten cada día con ganas de trabajar, de ver a los compañeros y de mejorar”, asegura.
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