“Ahora empieza un nuevo torneo. Es estar dentro o fuera”, afirmaba Roberto Martínez en sala de prensa. Y Portugal está dentro, pero con mucho sufrimiento. La selección lusa lo ha intentado durante los 90 minutos reglamentarios sin ser capaces de ver portería. Y en la prórroga comenzaban a desesperarse viendo que los temidos penaltis se aproximaban. Y así ha sido. Pero un santo caído del cielo llamado Diogo Costa ha llegado para salvar a los suyos al parar los tres penaltis que han lanzado los jugadores eslovenos. Portugal pasa por la mínima a cuartos de final, donde les espera la Francia de Kylian Mbappé.
Portugal llegaba a octavos de final de la Eurocopa con ganas de redimirse de ese último partido de la fase de grupos. Ese encuentro ante Georgia que truncó sus esperanzas de emular a los españoles y registrar una fase inicial perfecta, con diana de victorias. Los georgianos se pusieron la capa de héroe para hacer soñar a sus aficionados y conseguir el pase a la siguiente fase. La novata de la competición consiguió marcar dos goles y mantener su portería a cero ante la Portugal de Cristiano Ronaldo. Con este sentir acudían al encuentro de octavos para medirse ante Eslovenia y jugarse el pase a cuartos de final.
Roberto Martínez planteaba un partido donde Portugal dominara, donde tuviera la posesión de balón para construir jugada tras jugada y las ocasiones de gol fueran llegando. Y así lo han hecho, el problema es que ocasiones pocas y las que han tenido se han encontrado con un muro en portería llamado Oblak que no estaba dispuesto a poner las cosas tan fáciles a los lusos. Jugada tras jugada, Portugal se aproximaba cada vez más al gol. Cada vez parecía más claro que antes o después el tanto llegaría y se adelantarían en el marcador. Pero no ha sido así. Los primeros 45 minutos han concluido sin que ninguno de los dos conjuntos viera portería.
En la segunda mitad, ambos equipos han mostrado más de lo mismo. La dinámica ha sido similar a lo que se ha visto en la primera parte. Portugal rondaba constantemente la portería de Oblak sin conseguir mandar el balón al fondo de la red. Mientras Eslovenia trataba de cerrarse atrás como un muro infranqueable y buscaba una contra que les permitiera hacer un gol. Y también lo han tenido, pero no han sabido aprovechar la ocasión. El tiempo se acababa y la desesperación se sentía sobre todo por parte de los lusos, que veían cómo se les escapaba el partido.

La prórroga ha sido una extensión del partido, pero con un nivel de desesperación aún mayor. Los portugueses sentían que los minutos pasaban como si fueran segundos, mientras que los eslovenos han tenido el sentimiento contrario. Querían que se acabara el partido lo antes posible, pero el tiempo no pasaba. En el 105 llegaba la oportunidad perfecta para Portugal: un penalti y Cristiano Ronaldo como lanzador. Nada podía salir mal. Era ahora o nunca. Y ha sido nunca. Oblak se ha puesto la capa de héroe para salvar a los suyos justo antes de la primera parte de la prórroga.
Ronaldo, el bicho, se maldecía por haber fallado desde la distancia de la pena máxima y no podía evitar las lágrimas al ver que había perdido una oportunidad clara para los suyos. Necesitaba redimirse, necesitaba un gol. Pero este no llegaba. La desesperación y tensión han roto el partido en los últimos minutos antes de los penaltis. Ya nada salía. La mente estaba ya pensando en el siguiente paso. En esa distancia de 11 metros. Y con este pensamiento se acababa el tiempo. 120 minutos de partido y el marcador todavía en tablas. Era el turno de los penaltis.
Diogo Costa, el santo de Portugal
Oblak llegaba con confianza a los penaltis. El portero de Eslovenia llegaba como ese que ya ha parado un penalti a, nada más y nada menos, que Cristiano Ronaldo, el bicho, el astro portugués. Mientras que Diogo Costa acababa de parar un mano a mano al delantero esloveno en el último minuto. Eslovenia comenzaba tirando y Diogo Costa aparece para frenar el disparo de Ilicic. Ronaldo lanzaba el primero de los lusos y lo mandaba al fondo de la red para redimirse de su fallo anterior. Balkovec era el siguiente y de nuevo Costa. Bruno Fernández tampoco fallaba para Portugal. Verbic era el tercer lanzador de Eslovenia y una vez más se encontraba con un Diogo vestido de santo. Solo faltaba que Bernardo Silva hiciera lo propio y metiera su disparo. Y así lo ha hecho.
Diogo Costa, el héroe portugués, el santo de los lusos, daba el pase a cuartos de final a Portugal, tras parar no uno ni dos, sino tres penaltis. El guardameta hizo lo que nadie esperaba, se puso la capa a la espalda para salvar a su país, para permitir que los suyos sigan soñando, para seguir avanzando en la Eurocopa. Ahora tendrán que verse las caras contra Francia en cuartos de final.
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