Esta mujer aparece en una fotografía histórica, pero no supo que era famosa hasta 40 años después: “Una leyenda de la fuerza de la maternidad”

Florence Owens Thompson no sabía que su rostro había sido el icono de una de las mayores crisis de la historia de su país, y también la imagen que provocó que el sus gobernantes decidieran ayudar a personas como ella

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Florence Owens Thompson, protagonista de
Florence Owens Thompson, protagonista de la imagen titulada como 'Migrant Mother'. (Dorothea Lange / Library of Congress)

Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras, una regla que se cumple sobre todo con esas fotografías captadas en momentos históricos concretos que hoy, tiempo después, podemos comprender con un solo vistazo. Ocurre así con El hombre del tanque de la plaza de Tiananmén en China, con La niña del napalm en Vietnam o, por poner un ejemplo español, con la Muerte de un miliciano que Robert Capa capturara (aunque el origen de la imagen siga resultando polémico) en 1936.

En muchos de estos casos, los protagonistas de estas fotos, pese a ser reconocibles en todo el mundo, permanecieron en el anonimato durante mucho tiempo y aún hoy pueden seguir siendo, en algunos casos, un auténtico misterio. A lo largo de más de cuatro décadas, esto fue precisamente lo que ocurrió con Florence Owens Thompson, quien se convirtió en símbolo de una época sin que ella misma lo supiera.

'Madre migrante', de Dorothea Lange.
'Madre migrante', de Dorothea Lange. (Library of Congress)

No creyó que fueran a publicarla

A Florence la conoció el mundo entero por protagonizar Migrant mother, fotografía icónica de la Gran depresión, una crisis económica mundial iniciada en 1929 que provocó el colapso de la producción, el comercio y el empleo, sumiendo a millones de personas en la pobreza durante la década de 1930, con importantísimas consecuencias sociales y políticas que todavía hoy pueden comprobarse.

Sería en marzo del 36 cuando Dorothea Lange sacara su cámara y capturara una imagen en un campamento de migrantes en Nipomo, California. En frente, estaba una “madre hambrienta y desesperada”, a la que ni siquiera tuvo que dar explicaciones cuando la apuntó con el objetivo. “No me hizo ninguna pregunta”. La fotógrafa tampoco supo el nombre ni la historia de la mujer. Solo supo su edad y que sobrevivía con sus hijos comiendo vegetales congelados de los campos y aves que los niños cazaban.

Décadas más tarde, sabríamos que Thompson ni siquiera imaginó que su rostro aparecería impreso poco después en un periódico. Según su propia declaración, Lange le aseguró que las fotografías que había tomado no serían difundidas. Fuera como fuera, el rostro de esta mujer acabaría siendo internacionalmente conocido, recibiendo el apodo de La Mona Lisa del Dust Bowl, en referencia a las duras sequías y plagas que provocaron enormes tormentas de polvo que arruinaron las cosechas en Estados unidos, obligaron a millones de campesinos de varios estados a emigrar y agravaron los efectos de la Gran Depresión.

Imágenes de la película de
Imágenes de la película de 'Las uvas de la ira', clásico basado en la novela homónima de John Steinbeck, donde puede seguirse a una familia gravemente afectada por el 'Dust Bowl'.

La vida más allá de la imagen

Thompson nunca recibió dinero por la fotografía, ni siquiera cuando se enteró, 40 años más tarde. Tal y como explica la divulgadora cultural Baewatch (@baewatch86 en Tik Tok), como el trabajo de Lange fue financiado por el gobierno federal, la imagen pasó a ser de dominio público: “Por eso la señora Florence y su familia no tenían derecho a las regalías”.

Con todo, la difusión de la foto sí tuvo un efecto inmediato en la vida de otras familias migrantes. Según el relato de Baewatch, “al publicarse, captó la atención de la gente. El gobierno federal envió alimentos y recursos a esos campamentos. La foto fue el catalizador para el envío de ayuda”. Nada de esto sabría Thompson hasta 1978, cuando una periodista la localizó para preguntarle cómo se sentía siendo la cara visible de la Gran Depresión, que entendió la magnitud de su imagen.

Así, fue por esos años cuando se pudo conocer la vida de esta mujer. Nació en lo que hoy es Oklahoma, hija de padre choctaw (pueblo indígena norteamericano) y madre blanca. Tras la muerte de su primer esposo, sostuvo a su familia trabajando en los campos de algodón, aunque con el tiempo pudo recuperarse y formar una familia con los diez hijos que llegó a tener.

Una Inteligencia Artificial de Google hará que las fotografías hablen. (Infobae)

Mucho después, cuando su salud deteriorara, varias personas anónimas organizarían colectas para ayudar a pagar las facturas de su tratamiento, reconociendo la importancia histórica de la foto. Fallecería en 1983, poco después de cumplir los 80 años, rodeada de su familia en California. En su lápida se lee: “Florence Leona Thompson, Migrant Mother. Una leyenda de la fuerza de la maternidad estadounidense”.