
El camino de Sylvester Stallone hacia la fama no siempre estuvo pavimentado con éxitos y reconocimientos inmediatos. El famoso actor y director, que ahora ejerce también como “embajador” de Donald Trump en Hollywood, se convirtió en una de las principales figuras del cine de los 80, pero hasta entonces tuvo que ‘luchar’ contra múltiples adversidades.
Y es que, antes de convertirse en un ícono del cine de acción, Stallone llegó incluso a vender a su perro Butkus en la puerta de un 7-Eleven para obtener algo de dinero debido a las escasas oportunidades que le surgían. Sin embargo, encontrando inspiración en clásicos como Marcado por el odio, de Robert Wise, Stallone se dedicó a escribir su propio guion. En apenas tres días, terminó el libreto de Rocky, el origen de la que posteriormente se convertiría en todo un fenómeno cultural y el primer hito de su carrera.
A pesar de las ofertas considerables por los derechos del guion, Stallone insistió en protagonizar él mismo la película, sacrificando una mayor suma de dinero por la oportunidad de liderar el proyecto. Su apuesta resultó acertada, dado que Rocky no solo ganaría el Óscar a la Mejor Película, sino que abriría las puertas de una saga de películas que sigue hasta nuestros días.
La búsqueda de un enemigo a la altura
Cuando llegó el turno de Rocky IV (1985), Stallone, quien de nuevo asumió la dirección (no lo haría ya con la quinta película), revitalizó la franquicia al introducir a uno de los rivales más emblemáticos del querido boxeador: el soviético Ivan Drago. Interpretado por Dolph Lundgren, Drago se convirtió en una metáfora del enfrentamiento ideológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética en plena Guerra Fría.
Lundgren era hasta entonces prácticamente desconocido, pero aparecer junto a Stallone su carrera dio un salto decisivo que lo llevaría a participar en otros muchos títulos de éxito como Masters del universo (1987), The Punisher (1989) y Soldado universal (1992), convertido ya en un nuevo icono del Hollywood más espectacular.

La razón por la que Lundgren fue escogido: el odio de Stallone
Sin embargo, la búsqueda para el papel de Ivan Drago fue extensa, con más de 5.000 aspirantes antes de que Lundgren fuese finalmente elegido. Un proceso que fue recordado por el propio Stallone en una conferencia hace unos años. “¿Sabéis por qué contraté a Dolph? Entró en la habitación y le odié nada más verle". Esa era, precisamente, la sensación que andaba buscando.
“Pensé: ‘Dame un respiro’”, continuaba el actor. “Este tipo ha saltado la línea evolutiva como mil años. Mide dos metros, tiene un pelo que necesita ser cortado con un cortacésped, pómulos que parecen de una Harley, labios tan grandes que, por ejemplo, si volara a más de 3.000 metros, explotarían”.
A estas apreciaciones sobre su físico se le unían sus méritos académicos, pues se trataba de alguien que se había graduado en el MIT y que había obtenido una beca Fulbright, ayuda destinada solo a los alumnos más brillantes. Razones, en suma, más que suficientes como para considerarlo un digno enemigo de Rocky.
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