Bordalás y Ángel Torres, una historia de amor y desencuentros

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Juan José Lahuerta

Madrid, 23 oct (EFE).- José Bordalás y Ángel Torres mantienen una relación de amor y desencuentros. Se admiran, se necesitan, se lanzan reproches y después se reconcilian. Es habitual dentro de la década en la que comparten éxitos, frustraciones y discusiones públicas que nunca han terminado por romper definitivamente una alianza fundamental para entender la historia reciente del Getafe. La última, tras la goleada ante el Lugano (2-5), amenaza con abrir una nueva grieta que esta vez parece más profunda.

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Bordalás, después de la dura derrota en la Liga Conferencia, aseguró sentirse "engañado" por las promesas incumplidas en la confección de una plantilla que considera insuficiente para afrontar tres competiciones. Su presidente respondió este viernes con una contundencia poco habitual incluso en una relación acostumbrada a los sobresaltos.

"Hay que tener la cara como el cemento para decirme a mí, después de 30 años, que le he engañado", declaró Torres a la Cadena SER, antes de recordar que Bordalás firmó voluntariamente su contrato y que tiene la puerta abierta si está descontento. Pero no es la primera vez que los dos hombres fuertes del Getafe airean sus diferencias. Tampoco sería la primera que terminan haciendo las paces. Su historia está llena de reproches que conviven con declaraciones de afecto, admiración y lealtad.

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El primer encontronazo, eso sí, mucho más suave, data de septiembre de 2020, después de que Bordalás reclamara refuerzos para una plantilla que consideraba corta. En aquellos días, Torres le dedicó una de sus primeras reprimendas públicas: "El míster se ha vuelto un poco quejica y pedigüeño". El presidente azulón defendió entonces que disponía de 22 futbolistas inscritos y, pese al reproche, aseguró que entre ambos existía una buena relación.

Meses después, en febrero de 2021, el enfrentamiento adquirió mayor profundidad. Bordalás lamentó la falta de respaldo institucional a Djené después de que el central togolés fuera expulsado frente al Sevilla y reclamó públicamente más apoyo de la entidad madrileña: "Nuestro club tiene su política, pero creo que hemos echado de menos que nos hubiera defendido en un momento duro tras tantas críticas". En días posteriores, quiso aclarar que sus críticas no iban dirigidas a Ángel Torres.

Aquella temporada terminó con la salida de Bordalás rumbo al Valencia, después de cinco campañas consecutivas en las que llevó al Getafe de Segunda División a disputar los octavos de final de la Liga Europa. La separación, sin embargo, no fue definitiva. En abril de 2023, con el Getafe amenazado por el descenso, Torres recurrió nuevamente al entrenador alicantino. Bordalás aceptó el desafío por una cuestión que iba más allá de lo deportivo.

"He venido por cariño a Ángel Torres, porque es mi amigo", explicó durante su presentación. Dicha esa declaración de amor, se sentó en el banquillo y dirigió al Getafe hacia una permanencia agónica. Ambos recuperaron una sociedad que parecía indestructible, aunque las discrepancias no tardaron en regresar.

En noviembre de 2024 protagonizaron otro episodio especialmente sonoro. Bordalás reclamó seis fichajes de nivel para reforzar un equipo que sufría en la clasificación. Torres respondió con una sentencia que resumía su particular manera de gestionar las exigencias del entrenador: "Contra el vicio de pedir está el de no dar", manifestó el presidente.

Las diferencias sobre la planificación deportiva volvieron a quedar expuestas, aunque pocos días después Bordalás rebajó la tensión: "El presidente y yo tenemos una magnífica relación, hablamos a diario".

En junio de 2025, Torres volvió a exhibir públicamente su complicidad con el técnico. Preguntado por su continuidad, respondió con otra frase característica: "Le conozco como si lo hubiera parido".

Ni siquiera los asuntos ajenos al terreno de juego escaparon a sus pequeñas controversias. En diciembre de 2025, ante un supuesto interés del Crystal Palace por Bordalás, Torres bromeó: "Está muy a gusto aquí y además no sabe inglés... ¿Por qué va a irse allí?".

Bordalás no dejó pasar el comentario y respondió en rueda de prensa: "Todos conocéis a nuestro presidente. Cuando le ponen un micro delante, a veces...". Después aclaró, también en tono jocoso: "Tanto mi staff como yo hablamos inglés".

El último desencuentro presenta, sin embargo, matices diferentes. Bordalás no se ha limitado a reclamar incorporaciones. Ha denunciado promesas incumplidas y, después de sustituir a varios futbolistas ante el Lugano, ha cuestionado abiertamente la profundidad y el rendimiento de su plantilla. Torres, que considera que dispone de uno de los mejores equipos de su mandato, le ha pedido respeto hacia sus jugadores y ha defendido la planificación deportiva del club.

La paradoja es que recientemente ambos presumían de mantener una excelente relación. Ahora, el entrenador que tantas veces ha reclamado más recursos y el presidente que tantas veces le ha pedido aprovechar los disponibles vuelven a encontrarse enfrentados por el mismo motivo.

Diez años después de la primera vez que los dos se encontraron, han demostrado que saben discutir, separarse y reconciliarse. Falta por comprobar si esta vez el amor vuelve a imponerse a los desencuentros. EFE

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