Arte y joyas en simbiosis descubren la historia y evolución de la joyería Suárez

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Madrid, 6 oct (EFE).- Las joyas y su evolución a través del arte es el viaje que propone Suárez para conmemorar ocho décadas de trabajo orfebre que inauguró hace ya tres generaciones Emiliano Suárez Faffian en Bilbao, una historia que recoge una exposición en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid y que pretende ser un homenaje a los oficios.

Eloy Martínez de la Pera es el comisario de 'Suárez. Un diálogo con el arte' que este martes abre sus puertas y que convierte 80 años de historia en un paseo en el que la joyería y el arte comparten una misma vocación: "Trascender el tiempo y convertirse en legado y patrimonio", indica.

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"Las joyas se resignifican cuando pasan de una generación a otra. Nos habla de nosotros aunque nos estemos; es el más bello homenaje a la ausencia", afirma Martínez de la Pera durante el recorrido de la exposición, que comienza sustentada en cuatro pilares: Artesanía, Legado, Origen y Contemporaneidad, bajo la atenta mirada del cuadro de Alberto Arrue (1943) 'La pescadora', una escena costumbrista que vincula el oficio, la materia y la identidad.

La exposición descubre el diseño de un reloj de los años 50, rescatado de una plataforma de segunda mano, libros y facturas; punzones y otros materiales con los que trabajar las piezas, además de las balanzas con las que antes se pesaban las gemas, que ahora han sido sustituidas por elementos tecnológicos, explica Paloma Fernández, directora general de Suárez.

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Cadenas de los años 80, tan actuales entonces como ahora, propaganda que buzoneaba el propio Emiliano Suárez cuando llegó a Madrid, vídeos con los primeros anuncios en televisión e incluso joyas de algunas de su mejores clientas forman parte de la muestra por el museo, donde se han engarzado las piezas con cuadros como el de 'La niña Matilde Cobos', de Zacarías González Velázquez, vestida de verde para mostrar algunos de las piezas con esmeraldas.

El coral, una de las gemas "más importantes y bellas de la joyería", que la mitología atribuye su color al teñido del coral con la sangre de una medusa, tiene una gran carga simbólica como piedra de protección "para alejar el mal de ojo y la mala fortuna", en la Edad Media, Martínez de la Pera las sitúa con un retrato de Consuelo Gaztambide Aguader, de Raimundo de Madrazo y Garreta.

El comisario descubre las joyas como representación del poder y la identidad, con un uso específico de la luz y el color, como sucede con los rubíes junto al cuadro de Eleonora de Medici, que incluye una de las piezas con "los rubís más perfectos en talla, tamaño y pureza".

"En un retrato, las joyas expresaban la dignidad del protagonista", detalla Martínez de la Pera que incide en que el arte y la pintura tienen una deuda con la moda y la joyería "porque se han inspirado en ellas".

'La Inmaculada Concepción', de Claudio Coello y su manto en lapislázuli ayuda a analizar las joyas con zafiros y aguamarinas; mientras que el 'Retrato de Carlos II, adolescente', de Juan Carreño de Miranda, donde el negro en la indumentaria es sinónimo de elegancia y poder, es bajo el que se sitúan pendientes y gemelos de oro blanco y ónix.

La archiduquesa de Austria Sofía de Habsburgo fue una de las primeras embajadoras de la firma en los 80. Felipe VI eligió el anillo de compromiso de Doña Letizia en la casa y actrices como Marta Nieto, Alejandra Onieva, Adriana Ugarte, no dudan en lucir sus piezas en las alfombras rojas. EFE

(foto)

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