Cuidar de familiares dependientes provoca síntomas depresivos, especialmente en mujeres

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Madrid, 14 sep (EFE).- Las personas mayores que cuidan en el hogar a familiares dependientes presentan más síntomas depresivos que quienes no ejercen estos cuidados, según una investigación del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), que advierte de que este riesgo es mayor entre las mujeres.

El informe, publicado en la revista International Psychogeriatrics, se ha elaborado con datos de cerca de 3.500 personas participantes en la cohorte española del estudio europeo SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe), recogidos entre 2011 y 2022.

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El análisis señala que asumir el cuidado de un familiar puede suponer una importante carga emocional para las personas mayores e insta a reforzar las políticas de apoyo al cuidado informal de personas dependientes.

Asimismo, la investigación advierte de un marcado componente de género en los resultados: las mujeres cuidadoras registran puntuaciones más elevadas en la escala de depresión EURO-D que los hombres cuidadores.

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La evolución de los síntomas también es diferente entre hombres y mujeres. Por un lado, los síntomas depresivos de los hombres cuidadores aumentan durante los primeros años de seguimiento y posteriormente tienden a estabilizarse.

En cambio, entre las mujeres cuidadoras el incremento es progresivo y alcanza sus niveles más elevados al final del periodo de estudio, lo que sugiere "una acumulación sostenida de la carga asociada al cuidado", según la investigación.

Las autoras del análisis, las investigadoras del CNE-ISCIII Alba Ayala, Carmen Rodríguez y Maria João, junto con Inmaculada Boluda, residente de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital La Paz, destacan que estas diferencias podrían estar relacionadas con una distribución desigual de las responsabilidades del cuidado.

"Las mujeres suelen asumir tareas más intensivas y prolongadas, además de una mayor carga emocional y social vinculada al rol de cuidadora, factores que favorecerían una acumulación progresiva del estrés y un mayor riesgo de desarrollar síntomas depresivos”, explican en un comunicado.

Las autoras sitúan los resultados obtenidos en un contexto social de envejecimiento poblacional y tendencias que favorecen que las personas mayores permanezcan en sus hogares el mayor tiempo posible.

Eso, según las investigadoras, aporta beneficios para las personas dependientes, pero también "incrementa la necesidad de cuidados informales", que en España siguen recayendo mayoritariamente en las familias y "especialmente en las mujeres".

Por ello, concluyen que reforzar los servicios formales o profesionales de atención en salud y desarrollar intervenciones específicas para apoyar a las personas cuidadoras puede "contribuir a proteger la salud mental y evitar que las estrategias de atención a la dependencia incrementen las desigualdades de género". EFE

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