Un estudio revela que el calentamiento del mar reduce la capacidad de las praderas marinas

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Cádiz, 5 sep (EFE).- El aumento de la temperatura del mar puede reducir la capacidad de las praderas marinas para actuar como reservas naturales de carbono, según un estudio de la Universidad de Cádiz (UCA) que ha analizado, como novedad, los compuestos que liberan estas plantas al agua y que resisten durante largos periodos la degradación de los microorganismos.

La Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación ha informado de este trabajo, financiado por la Junta de Andalucía y realizado en colaboración con el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y el Centro Leibniz de Investigación Tropical Marina de Alemania.

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La investigación se centra en el denominado carbono azul, que engloba la capacidad de los ecosistemas costeros para capturar dióxido de carbono de la atmósfera y retenerlo durante años, décadas o incluso siglos, por lo que contribuyen a reducir la concentración de gases de efecto invernadero.

Frente a los estudios que tradicionalmente han puesto el foco en el carbono que queda enterrado en los sedimentos, el equipo de investigadores ha analizado también los compuestos orgánicos que las plantas liberan al agua y que resisten la degradación microbiana.

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Esta fracción, conocida como carbono orgánico disuelto recalcitrante, constituye una reserva de carbono que apenas se había incorporado a las estimaciones tradicionales sobre la capacidad de estos ecosistemas para actuar como sumideros.

El estudio, titulado 'Temperature-driven decline in recalcitrant dissolved organic carbon weakens coastal macrophyte’s blue carbon storage potential' y publicado en la revista 'Communications Earth & Environment', concluye que las dos vías de almacenamiento de carbono presentan un orden de magnitud similar.

"Podríamos estar infravalorando la capacidad real de las praderas marinas para secuestrar carbono si solo contabilizamos lo que queda enterrado en el sedimento", ha explicado a la Fundación Descubre el investigador de la UCA Fernando G. Brun, coautor del trabajo.

Los científicos recrearon durante varios meses praderas marinas representativas de la Bahía de Cádiz en instalaciones experimentales de gran tamaño en Alemania, donde reprodujeron las condiciones del ecosistema e incluyeron las fanerógamas 'Cymodocea nodosa' y 'Zostera noltei', la macroalga 'Caulerpa prolifera', además de sedimentos, agua y comunidades microbianas.

El experimento contempló también el fenómeno conocido como tropicalización de los océanos, asociado al incremento de la temperatura del agua y a la expansión hacia nuevas zonas de especies propias de regiones cálidas, entre ellas la fanerógama 'Halophila stipulacea', originaria del mar Rojo y el océano Índico.

Los investigadores sometieron las comunidades a tres escenarios de temperatura, correspondientes a las condiciones actuales del verano, un calentamiento moderado y otro más intenso. Aunque el incremento térmico apenas modificó el funcionamiento general de las comunidades estudiadas, sí alteró de forma significativa la calidad del carbono liberado al medio.

Entre el escenario de menor y mayor temperatura, la proporción de carbono orgánico disuelto resistente a la degradación se redujo aproximadamente un 28 %, mientras aumentó la presencia de compuestos que pueden ser consumidos con mayor facilidad por los microorganismos.

"Esto significa que una mayor parte del carbono capturado por las praderas marinas se incorpora a la cadena alimentaria, por lo que no queda almacenado en el océano", ha señalado Brun, quien ha apuntado que el ecosistema mantiene su funcionamiento, pero pierde parte de su capacidad para actuar como reserva de carbono a largo plazo.

Por otro lado, la presencia de 'Halophila stipulacea' tuvo una influencia mucho menor de la esperada y no provocó cambios significativos en las variables analizadas. La investigadora de la UCA Alba Yamuza, también coautora del estudio, ha advertido de que, a corto plazo, el calentamiento del mar supone una amenaza más inmediata para esta función ecológica que la expansión de esta especie invasora.

Los autores consideran que los resultados pueden contribuir a elaborar modelos más completos sobre el papel de las praderas marinas en el almacenamiento de carbono, al integrar tanto el carbono enterrado en los sedimentos como el que permanece disuelto en el agua. EFE

fjs/bfv/ros

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