El Cid, Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda triunfan en Daimiel (Ciudad Real)

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Julio César Sánchez

Daimiel (Ciudad Real), 4 sep (EFE).- Los diestros El Cid, Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda han salido este viernes a hombros, tras repartirse ocho orejas, en el triunfal homenaje al torero de la tierra Emiliano García, el Lince, celebrado en Daimiel (Ciudad Real).

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Fue bonito ver juntos en la plaza de toros de Daimiel a los tres matadores de toros que ha dado la localidad ciudadrealeña. Dos de ellos compartieron paseíllo, (Vázquez y Aranda), mientras que el tercero, el Lince, lo hizo de paisano como receptor del homenaje a su figura en este festejo, además de sendos brindis de sus paisanos.

El Cid abrió festejo frente a un toro amplio de cuna que se dejó mucho, por los dos pitones, y el de Salteras lo pasó con oficio, suavidad y escasas apreturas, sin forzar la menguada raza del de Julio de la Puerta, hasta pasear la primera oreja de la tarde, a la que sumó dos más del manejable y soso cuarto por una labor fácil, sin cimas artísticas aunque bien rematada con la espada a la primera.

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Luis Miguel Vázquez se reencontró con 'su' plaza después de su fallida reaparición del año pasado cuando resultó herido en el recibo de capote de su primero. Esta vez hubo un pulcro recibo a la verónica y numerosos fogonazos de gran torería en forma de trincherazos, algunos naturales largos y mecidos, y un cierre de faena de enorme plasticidad. La lástima fue la baja estocada que cobró tras pinchar. No obstante, se le concedió un trofeo de peso local.

En el quinto, tras un buen puyazo de Ramón Flores, el torero de Daimiel disfrutó e hizo disfrutar en un labor con momentos de mecer las embestidas por el pitón derecho, quebrando la cintura y sintiendo las acometidas. A la postre, el buen toro de Julio de la Puerta, premiado con la vuelta al ruedo, fue arrastrado sin orejas.

A Carlos Aranda le correspondió un tercero alto y basto que embistió como eran sus hechuras: por arriba y sin entregarse. Además, aderezó sus arrancadas con un violento punteo que con frecuencia tropezó tela. Sin embargo el daimieleño aguantó las dudas de su antagonista y le dio fiesta con disposición. A buen seguro perdió algún trofeo por marrar con el acero, hasta en cinco ocasiones.

Mas no las perdió en el encastado sexto, al que recibió a portagayola y con el que Aranda se entregó, consiguiendo pasajes inspirados por los dos pitones, con el astado arrancándose de largo y el torero acompasando el trazo de su muleta. El toro, para el que se pidió tímidamente el indulto antes de que hiciera amago de rajarse, fue premiado con la vuelta al ruedo y el torero con las dos orejas.

Se lidiaron seis toros de Julio de la Puerta, desigualmente presentados. Primero y segundo manejables. Tercero sin entrega. Cuarto noble y soso. Bueno el quinto, de nombre Marinero, número 38, premiado con la vuelta al ruedo. Encastado el sexto, de nombre Presumido, número 66, también recibió el galardón de la vuelta póstuma.

El Cid (de azul pavo y oro): estocada entera caída (oreja con petición); entera arriba y descabello (dos orejas).

Luis Miguel Vázquez (de mandarina y azabache): pinchazo y estocada entera baja (oreja); pinchazo y entera (dos orejas).

Carlos Aranda (de blanco y oro): cinco pinchazos (silencio); media arriba y descabello (dos orejas).

Los tres matadores salieron a hombros junto al mayoral.

En cuadrillas, Jesús de Natalia y Ángel Mayoral saludaron tras banderillear al sexto.

Al finalizar el paseíllo Emilio García Consuegra, el Lince, recibió una placa por parte del ayuntamiento de Daimiel y la Diputación de manos del alcalde daimieleño, Leopoldo Sierra, y el presidente de la entidad provincial Miguel Ángel Valverde.

La plaza registró media entrada en los tendidos. EFE

jcs/jlp

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