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Daniel Arias: la frustración del actor es un "fantasma" que hay que intentar domar

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Mérida, 7 ago (EFE).- El actor Daniel Arias (Madrid, 2001), hijo de Imanol Arias y la actriz y presentadora Pastora Vega, confiesa, en una entrevista con EFE, que uno de los problemas del oficio es la frustración, que para él "juega el papel de un fantasma que va a estar ahí siempre y que has de domar" pues te va a acompañar toda la vida.

Daniel Arias, que actúa hasta el domingo en el Festival de Mérida en 'Cómicos de Roma', ha participado en series como 'El Internado.Las Cumbres' o la exitosa 'Cuéntame', en la que daba vida a un joven Antonio Álcantara, papel que interpretó su padre durante más de veinte años.

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Tanto Imanol Arias, que estuvo en el estreno, como Pastora Vega, que le acompañó anoche, no han dudado en asistir a la tradicional cita y darle su apoyo en su estreno en el teatro emeritense.

En la entrevista, señala que hay actores con "carreras antológicas que se siguen llevando chascos, decepciones y frustraciones", por eso asegura que "hay que domar al bicho que siempre te hace sentir de menos" porque es una profesión que en muchos aspectos es muy bonita, pero en la que "una de las cosas que más miedo dan es que tienes que gustarle al público y que siempre dependes de la opinión de los demás".

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"Nosotros los jóvenes actores dependemos siempre de un director de casting, de que nos den un sí, de que a alguien le cuajemos para algo", comenta Daniel Arias, una circunstancia que en los actores de su generación cree "puede incrementar esa frustración"

Por ello, apuesta por progresar más allá de la profesión, en desarrollarse en muchos más ámbitos -personales, familiares, sentimentales, hobbies-, que ayudarán a tener una base para luego poder recibir "los noes y que no se te caiga tu mundo encima, sino que caigas sobre una base sólida".

También se ha referido a la "dualidad" de una profesión, en la que conviven "actores a los que les va bien y no paran de salir en series o películas" y "muchos compañeros que intentan labrarse un camino".

En este sentido, ha agradecido enormemente la oportunidad de actuar en el Teatro Romano de Mérida "y recordar que está ahí para disfrutar".

Para él, ser actor es un objetivo que se ha convertido en una inversión de "dinero, tiempo, energía, ambición y sueños", con un camino que "no es del todo fácil para nadie" y que tiene muchas cosas en juego.

"La carrera de un actor puede de repente dar un giro inesperado, entra mucho en juego la suerte, el azar, la mala suerte, incluso la envidia, la ambición, los sueños frustrados, la identidad que te da esta profesión", apunta.

Por esta razón, destaca que el texto de David Mamet ha conseguido "el paralelismo real de la vida de cualquier actor" con una comedia de enredos muy alocada, que cuenta el día a día de una compañía venida menos, y recalca la realidad de que "muchas veces los cómicos se ven envueltos en decepciones y tristeza" pues "no es oro todo lo que reluce".

También relaciona la capacidad de adaptación de los personajes de esta obra con los jóvenes, "que estamos programados para adaptarnos rápido", algo que a otras generaciones les cuesta más.

A su juicio, gracias al teatro, el cine, la cultura y la música "se pueden señalar muchas veces los problemas, incluso dar voz a la generación" y ha destacado el acceso que tienen "a toda la información de lo que está pasando en el mundo" y la "libertad de desarrollar un criterio propio".

Aún así, lamenta que pertenece a una generación "que está muy machacada por todo lo que está pasando y por el alcance que tenemos a todo, que muchas veces nos puede jugar en contra", y que, en muchos aspectos, provoca una frustración común. EFE

pmp/pcm/aam

(foto) (video)

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