
La Asociación Clara Campoamor, que ha ejercicio la acusación popular en el juicio por el asesinato de Maialen Mazón, la joven achuchillada en Vitoria-Gasteiz en 2023 cuando estaba embarazada de mellizas, se ha mostrado "muy decepcionada" por la sentencia de la Audiencia Provincial de Álava que condena a 27 años de cárcel por este crimen al marido de esta joven. Consideran que la pena impuesta, inferior en 18 años a la reclamada por las acusaciones, "minimiza la gravedad penal de acabar con tres vidas".
Esta asociación ha denunciado, a través de un comunicado, que la sentencia "banaliza el abandono traumático de una menor y recupera argumentos peligrosamente cercanos a la vieja cultura de culpabilización de las víctimas".
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Cecilia Piris, abogada de la asociación en el juicio, ha lamentado que "no se ha dado una respuesta proporcional a la magnitud del daño causado, que han sido tres vidas segadas, transmitiendo un mensaje profundamente desolador sobre el valor que el sistema otorga a esas vidas truncadas".
Según ha afirmado, "la construcción jurídica elegida por la magistrada para condenar el asesinato de una mujer y el aborto de sus hijas permite que el asesinato tenga el mismo coste de prisión que si la víctima no hubiera estado embarazada."
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"ESCENARIO DE TERROR"
Por otra parte, Piris considera "censurable" la respuesta dada al delito de abandono de la hija de dos años, "teniendo el cuenta que el asesino la dejó encerrada durante horas junto al cadáver ensangrentado de su madre asesinada, en un escenario de terror descrito por la propia sentencia, lo que le ha causado secuelas psicológicas graves y probablemente permanentes".
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A pesar de ello --ha añadido-- la sentencia "opta por la pena mínima". La letrada se ha preguntado "qué tendría que haber ocurrido para considerar que este abandono merecía una respuesta penal más severa".
En todo caso, el presidente de la Asociación Clara Campoamor, José Miguel Fernández, ha manifestado que "lo más grave de esta sentencia es el razonamiento utilizado para negar la agravante de género". "Es un mensaje estremecedor: si una mujer vuelve con su agresor, si se hospeda con él en un hotel, si mantiene contacto, entonces la violencia de género se vuelve dudosa", ha denunciado.
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Fernández ha indicado que "es imposible no recordar los argumentos con los que históricamente se culpabilizaba a las víctimas de agresiones sexuales: que si llevaba falda corta, que si había bebido, que si no cerró bien las piernas...".
"Cambian las formas, pero el mecanismo es exactamente el mismo: convertir el comportamiento de la víctima en un elemento de exculpación simbólica del agresor", ha afirmado Fernández, quien ha lamentado que ese razonamiento "ignora décadas de conocimiento especializado sobre violencia machista". "Pretender que solo existe violencia de género cuando la víctima rompe de manera limpia, definitiva y perfectamente coherente, es exigir a las mujeres un comportamiento imposible para poder merecer protección jurídica", ha añadido.
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El presidente de la asociación ha manifestado que este argumento "obvia que Maialen fue asesinada por su marido en el contexto de una relación marcada por dinámicas de control, desigualdad y conflicto". Fernández ha criticado que "aun así, esta sentencia interpreta la violencia de género desde estereotipos sobre cómo debe comportarse una mujer para que su victimización resulte creíble".
"Al exigir a una víctima comportarse como una 'víctima perfecta' para concebirla como tal, las mujeres comprenden que el sistema seguirá examinándolas a ellas antes que al agresor", ha censurado.
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