Sólo una peleada oreja para Tomás Rufo en un mano a mano sin 'química' en Valencia

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Paco Aguado

Valencia, 18 mar (EFE).- El diestro toledano Tomás Rufo ha cortado una solitaria y peleada oreja -tras negarle la presidencia otras dos en los toros anteriores- en el mano a mano mantenido este miércoles en Valencia con Borja Jiménez, un enfrentamiento tan desangelado como falto de 'química'.

Pese a que esa escasa tensión podía presentirse desde el anuncio del cartel, el coso de Monleón, tal vez por la euforia de la víspera del día grande de las fiestas, casi se llenó de un público entusiasta que, desde el primer momento, tomó partido por Rufo.

Fue así como ya se le pidió, aunque sin demasiada fuerza, la oreja del primero de su lote, que acabaría siendo el más completo y el de más posibilidades del serio encierro salmantino de Domingo Hernández.

El toro mostró esa buena condición desde los templados lances de salida que, tras saludarlo en la puerta de chiqueros, le instrumentó el de Talavera de la Reina (Toledo), que después no mantuvo el mismo tono con la muleta, ni por temple ni por sinceridad, por lo que tardó demasiado en acoplarse mientras el animal imponía, con su repetidas embestidas, el ritmo de los embroques.

Aun así, tras una estocada defectuosa se desató esa petición insuficiente de un trofeo que no quiso otorgar la presidenta, como también sucedería a la muerte del cuarto, con el que esta vez Rufo se dio a un largo empeño, no siempre lucido, para intentar prolongar la falta de verdadero empuje del astado.

Era con algo más de sitio en los cites como el de Domingo Hernández mejor tomaba la muleta, fórmula que el toledano sólo aplicó en la única tanda limpia y estimable de una faena que acabó embarullada en la corta distancia.

Esa doble negativa presidencial hizo que el festivo, pero al final enfadado, tendido de hoy pusiera aún más ahínco en solicitar la oreja del sexto, para salirse con la suya y no dejar que pasara en blanco el esfuerzo de Rufo, que volvió a irse a portagayola.

Tras mansear en los primeros tercios, pero habiendo tomado con gran calidad los vuelos del capote en dos verónicas soberbias del toledano por el pitón izquierdo, el toro charro rompió a embestir con profundidad en el último tercio, donde ya no tuvo una respuesta acorde.

Porque, sin ajuste y abriendo y acortando casi todos los pases, Rufo tampoco apuró a fondo a este notable ejemplar, que le puso en bandeja un triunfo mayor y más rotundo que el de esa oreja que por fin logró pasear por insistencia y entre el satisfecho clamor popular.

El otro protagonista de este poco justificado mano a mano, el sevillano Borja Jiménez, tuvo menos suerte en el sorteo matinal y, por la tarde, también menos conexión con el tendido en tres turnos llenos de altibajos.

No logró concretar demasiado con el desrazado ejemplar que abrió plaza, que pronto amagó con rajarse, ni tampoco con el quinto, un toro reservón con el que, molestado por el viento, no llegó asentarse después de una apertura de faena en la que, aun de rodillas, acabó, por sus excesivas exigencias, con la poca voluntad que tuvo el animal.

La faena más meritoria de Jiménez fue, por tanto, la que le hizo al tercero, al que saludó con una larga cambiada casi en los medios y con otras dos ya en el tercio, abriendo un tenso pulso en el que intentó, también pidiéndole más esfuerzo que el que podía hacer, que el toro terminara de romper hacia adelante, lo que no terminó de suceder.

Seis toros de Domingo Hernández, de muy buena presentación, algunos de sobrado cuajo y volumen, poco picados y de juego variado. Los mejores, por su entrega y fondo en el último tercio, fueron segundo y sexto. Entre el resto, los hubo desrazados, como el primero, o reservones, como el quinto,

Borja Jiménez, de azul rey y oro: dos pinchazos y estocada delantera caída (silencio); pinchazo y estocada caída delantera (silencio tras aviso) y pinchazo y estocada delantera (silencio).

Tomás Rufo, de verde hoja y oro: estocada caída (vuelta al ruedo tras petición de oreja); estocada trasera desprendida (vuelta al ruedo tras petición de oreja y aviso); y estocada caída (oreja y dos vueltas al ruedo).

Octavo festejo de abono de la feria de Fallas, con casi lleno en los tendidos (9.500 espectadores) en tarde fresca y con rachas de viento. EFE

(foto)