
Durante el proceso de selección de la fecha para la presentación pública en Madrid del libro “Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira”, fuentes cercanas al exministro Jaime Mayor Oreja aseguraron a Europa Press que la coincidencia con el 11 de marzo no guarda relación con el aniversario de los atentados que ese día causaron la muerte de 192 personas, sino que responde a la necesidad de ajustar las agendas de los participantes. El acto contará con la presencia del expresidente del Gobierno José María Aznar y la exlíder del Partido Popular vasco, María San Gil, quienes acompañarán al autor en el lanzamiento de la obra.
Según detalló Europa Press, Mayor Oreja aborda en su libro un análisis de varias décadas de actividad política y expone su defensa de los valores tradicionales, al considerar que existe un riesgo de que la interpretación de los hechos se vea alterada por relatos ajenos a la realidad. En el texto, el autor insiste en la importancia de que, en sus palabras, “la verdad de los hechos no sucumba frente a la mentira de los relatos que a día de hoy circulan como moneda corriente”.
La publicación fue puesta en circulación el 25 de febrero y recoge, entre otros episodios, la visión personal de Mayor Oreja sobre los atentados del 11 de marzo de 2004. El exministro describe ese acontecimiento como una ruptura significativa en la historia reciente de España. Recuerda que en ese momento ya había dejado su puesto como Ministro del Interior, responsabilidad que ejerció entre 1996 y 2001, y se encontraba en el País Vasco como candidato en unas elecciones. Posteriormente, en junio de 2004, pasó a ocupar el cargo de portavoz del Partido Popular en el Parlamento Europeo, encabezando la lista de su formación en los comicios europeos de ese año.
En el libro, Mayor Oreja rechaza las críticas dirigidas al Gobierno y, en particular, al entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, por la gestión de la crisis tras los atentados. Según cita Europa Press, el exministro manifiesta que “no compartí entonces ni comparto ahora esa opinión. No hay Gobierno democrático que pueda gestionar una masacre de esa magnitud tres días antes de unas elecciones generales”.
El autor también dedica un apartado a la interpretación mediática y política de lo ocurrido, señalando que la oposición llevó a cabo “una manipulación extrema de los hechos” y, según su relato, circularon informaciones falsas dirigidas a transformar la percepción del atentado, atribuyéndolo a una reacción islamista derivada de la participación española en la guerra de Irak. Mayor Oreja introduce un elemento adicional en su análisis al preguntarse por el motivo del “inusual silencio de ETA en 2004”, periodo en el que Aznar abandonaba la presidencia del Gobierno y Batasuna había sido ilegalizada durante su segunda legislatura. El exministro añade: “La lógica es aplastante: no necesitaban matar porque otros estaban preparando un trágico atentado que rompió la historia de España”.
El libro recoge además testimonios de terceros. Según reportó Europa Press, Mayor Oreja traslada una conversación mantenida en 2005 con Driss Basri, exministro del Interior de Marruecos, en la que este expresa: “Supongo que no tendrás dudas de que el atentado del 11-M fue obra de un servicio secreto”. Aunque Basri sugiere que la lógica apuntaría a los servicios secretos marroquíes, sostiene que “como los he reclutado, formado y escogido yo, quiero decirte que son incapaces de organizar un atentado tan complejo y difícil como el que habéis padecido. Mirad hacia los servicios secretos de otro país vecino”. El propio Mayor Oreja recupera otra conversación que mantuvo en 1996 con el entonces titular de Interior de Francia, Jean Louis Debré, quien le informó sobre la existencia de “un servicio secreto oculto, extraño, que no dependía del Ministerio del Interior galo”.
Por su parte, José María Aznar, en la serie documental 'La última llamada', difundida en Movistar Plus+, insistió en que el gobierno español “dijo la verdad en todo momento, en todos los minutos del día” durante la gestión de la crisis de marzo de 2004. En la misma producción, el expresidente subraya que el Ejecutivo no retuvo información alguna y que la directriz principal fue asegurar la celebración de las elecciones previstas, sin que las circunstancias alterasen el proceso democrático.
En intervenciones recogidas por el medio, Aznar rememora sus propias preocupaciones personales al reflexionar sobre la secuencia de eventos que desembocaron en el atentado, después de haber sido objeto de un intento de asesinato en 1995. Explica que durante días tuvo la sensación de que no le permitirían finalizar su mandato de manera tranquila. “Un triunfo”, pensaba, y afirma que esa inquietud era recurrente mientras “tachaba días del calendario”. Finalmente, el atentado tuvo lugar, cumpliendo ese temor. Durante su comparecencia en la comisión parlamentaria de investigación sobre el 11 de marzo de 2004, según recordó Europa Press, Aznar defendió que la decisión de atentar en la víspera de las elecciones generales del 14 de marzo no fue adoptada desde lugares remotos.
El desarrollo de la presentación del libro y las declaraciones recogidas apuntan a que la organización del evento busca centrar la atención en el contenido de la obra y en las experiencias políticas del autor, distanciándolo de la coincidencia de la jornada con la tragedia de Atocha. Las fuentes consultadas por Europa Press reiteran que la elección del 11 de marzo como fecha para el acto responde a motivos de logística y disponibilidad de los protagonistas, dejando claro que no se pretende asociar el evento a la conmemoración de los atentados.
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