Málaga, 20 feb (EFE).- Las intensas lluvias del reciente tren de borrascas han mejorado de forma significativa la situación hídrica en Andalucía, comunidad que hace apenas año y medio sufría una grave sequía, y dejan una recuperación visible de humedales, un aumento de las reservas embalsadas y una recarga progresiva de acuíferos.
Uno de los ejemplos más palpables es la provincia de Málaga, que hasta hace poco se mantenía en situación de sequía, incluso con duchas cerradas en las playas durante el verano, y ahora cuenta con casi un 92 por ciento de agua embalsada en sus pantanos.
Ocurre lo mismo en el entorno de Doñana. El responsable de SEO BirdLife en este espacio, Carlos Dávila, ha explicado a EFE que las precipitaciones acumuladas, cercanas a los 600 litros por metro cuadrado en lo que va de año hidrológico, sitúan el enclave en parámetros propios de un ciclo húmedo, algo que no se producía “desde hace tiempo” y que ha permitido la recuperación de marismas y lagunas temporales fundamentales para la reproducción de aves acuáticas.
Dávila ha destacado que la respuesta del ecosistema es rápida cuando regresa el agua y que el agua “siempre encuentra el camino y vuelve a ocupar el lugar que debería ocupar”, una circunstancia que, a su juicio, abre la puerta a una primavera “espectacular” para las aves acuáticas por la mejora de las condiciones de cría.
Este experto ha subrayado que la presencia de lámina de agua estable incrementa la disponibilidad de alimento y refugio y eleva las probabilidades de éxito reproductor, aunque advierte de que los acuíferos “no se recuperan de ayer para hoy” y que la consolidación de esta mejoría dependerá también de la reducción de extracciones y de una gestión sostenida.
Dávila ha apuntado que la marisma encharcada facilita la cría de anátidas, limícolas y otras aves acuáticas que dependen de estos hábitats estacionales, y que el incremento de recursos tróficos asociado a la inundación mejora las perspectivas tras varios años “adversos”.
El temporal, ha añadido, también ha tenido efectos negativos puntuales, como la mortandad de algunas aves marinas pelágicas en el litoral por los fuertes vientos y episodios de erosión en riberas alteradas, impactos que “se agravan” cuando el territorio ya presenta transformaciones previas.
El responsable de SEO BirdLife en Doñana ha insistido en que “el cambio climático ha venido para quedarse” y en que no se puede actuar como si “ni la sequía ni la lluvia fueran como siempre”, en alusión a la creciente frecuencia de fenómenos extremos y a la necesidad de adaptar la planificación territorial y productiva a un escenario más variable.
Más allá de la recuperación visible en superficie, el efecto de las lluvias se traslada al subsuelo mediante la infiltración y la conexión entre ríos y acuíferos, un proceso que refuerza las reservas estratégicas de agua.
El gerente de Cetaqua Andalucía, Enrique Gutiérrez, ha explicado a EFE que estos sistemas funcionan como “embalses invisibles” y que parte del caudal circulante se incorpora a las capas subterráneas, en algunos casos con una respuesta rápida cuando existe conexión directa con los cursos fluviales y, en otros, de forma más lenta en acuíferos profundos.
Este episodio de lluvias, señalan los expertos, puede interpretarse como un cambio de tendencia respecto a los años más secos, pero no como un regreso a la estabilidad climática del pasado, ya que los modelos científicos apuntan a una mayor frecuencia de fenómenos extremos, con alternancia de sequías intensas y lluvias concentradas en poco tiempo.
“El cambio climático ha venido para quedarse”, advierte Dávila, quien ha llamado a evitar comportamientos como si “lloviera como siempre” y ha reclamado una transición hacia modelos productivos menos dependientes del consumo intensivo de agua y más alineados con la conservación de los ecosistemas. EFE
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