Esther Aguirre
Madrid, 16 feb (EFE).- La presidenta de honor del Club Siglo XXI, Paloma Segrelles, reivindica un pacto entre la izquierda y la derecha inspirado en el "espíritu de la Transición" para recuperar el diálogo, el respeto y la convivencia, y superar el clima de confrontación en la vida pública.
Segrelles hace esta petición, en una entrevista con EFE, junto con su hija Paloma, vicepresidenta de este club, que acaba de celebrar medio siglo de historia promoviendo exitosamente el debate político, cultural y social desde la "pluralidad" de ideas.
Madre e hija, almas de esta asociación independiente y sin ánimo de lucro que nació en plena dictadura y se convirtió en un referente en la Transición, admiten que echan de menos el clima de "respeto, de escucha y de concordia" que había entonces.
"Los políticos se decían de todo, pero con educación, con serenidad y respetando las ideas del contrario y llegaron a acuerdos", rememora Paloma Segrelles, testigo de excepción de los cambios políticos y del paso la dictadura a la democracia en España.
A su lado, Paloma hija añade que, sin duda, el desacuerdo es "normal y legítimo", porque no todo el mundo piensa igual en una sociedad democrática. Sin embargo, critica que se recurra a la descalificación y al bloqueo que es lo que lleva a crispar y a perjudicar la convivencia.
De ahí que reivindiquen el espíritu de la Transición, que creen que sigue siendo "útil" para volver al reencuentro, algo que permitiría, en su opinión, que los políticos se dieran cuenta de que "así no llegamos a ninguna parte".
Defienden que un sistema democrático "maduro y sano siempre tendrá conflictos", pero también cuenta con recursos suficientes y capacidad para afrontarlos a través del diálogo y sentido de Estado, como se hizo en el pasado.
Al hablar de este asunto, a Paloma Segrelles (madre) le viene a la cabeza la frase "no estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo", que se atribuye al filosofo francés François-Marie Arouet, conocido como Voltaire.
Una idea que "expresó bastante" y que resume la necesidad de luchar para que todo el mundo tenga el derecho a decir lo que quiera, máxima por la que, recuerda, ha trabajado toda su vida, en línea con la filosofía del Club Siglo XXI.
Y, sin ir más lejos, menciona el encuentro que organizaron entre Santiago Carrillo, líder del Partido Comunista, que acababa de ser legalizado, y Manuel Fraga, líder de Alianza Popular. Recuerda el respeto con el que se hablaron el uno al otro a pesar de sus diferencias políticas.
"Cada uno se dijo lo que tenía que decir, defendiendo sus ideas que evidentemente eran contradictorias, pero fue un éxito", como evidencian las fotos en las que se les ve juntos sonriendo y dándose la mano, que dieron la vuelta a España.
Un ejemplo de los innumerables que atesora la entidad de que si hubiera más respeto frente al desacuerdo hoy "no estaríamos así" y no habría tanto "desatino", coinciden madre e hija, cuya complicidad es evidente en cada gesto y comentario que hacen durante la entrevista.
Esta institución nació de la reflexión de un grupo de amigos que vieron la necesidad de organizar un club político-cultural en 1969 y decidieron incorporar a Paloma Segrelles al valorar las tertulias que hacía en su casa con personalidades de distintas ideologías de la época.
Desde entonces, ha funcionado de manera ininterrumpida de forma independiente, ya que está financiada exclusivamente por las cuotas de sus socios, lo que favorece un debate plural, como recalca su presidenta de honor.
Jefes de Estado, mandatarios extranjeros, políticos de todas las ideologías, representantes de casas reales, personalidades del mundo de la sociedad, de la cultura y del deporte, seis premios Nobel y hasta el mismísimo Dalai Lama han participado en sus ya incontables conferencias, tertulias, almuerzos y mesas redondas.
Y es que, como dicen, el Club Siglo XXI es y seguirá siendo "independiente" porque la base de su existencia, "su tronco vertebral", es ser "la casa de todos". EFE
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