Un jugador dice que el exentrenador Varea, acusado de abusos, "siempre desviaba las conversaciones a asuntos sexuales"

Durante el segundo día del juicio contra G.S.L. en la Audiencia Provincial, exjugadores han relatado en sede judicial reiterados mensajes y videollamadas de connotación sexual, además de presuntas presiones para ocultar pruebas y promesas de trabajo a menores

Guardar

La declaración de un testigo durante la segunda jornada del juicio contra G.S.L. incluyó el relato sobre las promesas de oportunidades laborales que el acusado dirigía a algunos jóvenes, además de solicitudes de eliminar mensajes intercambiados. El medio informó que estas afirmaciones se presentaron ante la Audiencia Provincial en el proceso penal donde se investiga al exentrenador del Varea por presuntos delitos sexuales contra menores.

Según publicó el medio, uno de los exjugadores del club juvenil relató en sede judicial que las conversaciones con el exentrenador G.S.L. a través de WhatsApp solían orientarse hacia temas sexuales y que, ante su indiferencia, el acusado insistía enviándole mensajes y videollamadas de ese mismo tenor. Este testigo compartió detalles sobre cómo, a pesar de coincidir entrenando apenas durante la temporada 2019-2020, comenzó a recibir mensajes de esa índole años después. Además, declaró que el acusado le pidió en reiteradas ocasiones, como a otros jóvenes involucrados en el caso, que eliminara la correspondencia electrónica mantenida entre ambos. De acuerdo a su testimonio, G.S.L. también le ofreció la posibilidad de incorporarse a su entorno laboral como ojeador para el Club Atlético Osasuna, un ofrecimiento que, según consignó el medio, buscaba ejercer presión a los afectados.

El medio detalló que G.S.L. afronta cargos por presuntos delitos continuados de abuso sexual a menores de 16 años —tres imputaciones por este concepto—, otros tres por presunto abuso sexual, tres más por presunto acoso sexual a menores, dos por revelación de secretos, dos por pornografía infantil y uno por tenencia de material pornográfico. El Ministerio Fiscal solicitó en su escrito de conclusiones 47 años de prisión, una multa de 14.600 euros y una indemnización de 49.000 euros por daños morales, de la que respondería subsidiariamente el Club Atlético Osasuna como entidad para la que el acusado trabajada como ojeador. Estas peticiones, según reportó el medio, incluyen también libertad vigilada, órdenes de alejamiento e inhabilitación para cualquier actividad profesional que conlleve contacto con menores de edad.

Según publicó la fuente, durante la segunda jornada del proceso también compareció un amigo de la principal víctima, quien testificó que su conocido, de 15 años en el momento de los hechos investigados, le envió capturas de los mensajes recibidos de G.S.L., pidiéndole que los guardara debido a que el acusado le insistía en que los eliminara. Este testigo manifestó su extrañeza ante el secretismo que rodeaba esos mensajes. La madre de la víctima, luego de conocer la situación, solicitó al amigo que le hiciera llegar los mensajes, tras lo cual decidieron presentar una denuncia ante la Policía. Posteriormente, según detalló el medio, el acusado fue detenido por las autoridades.

La publicación recogió también la declaración de otro amigo de la víctima, quien corroboró la existencia de un episodio en el que el joven, por insistencia del entrenador, acudió a un domicilio en Gran Vía para recibir un masaje. Según el testimonio transmitido por este segundo testigo, la víctima le confió haber experimentado incomodidad durante ese encuentro y haber tenido dificultad para abandonar la vivienda. Además, señaló que, al retirarse del lugar, no encontró sus pertenencias en el sitio donde las había dejado en un principio, dato que surgió en su declaración realizada de forma telemática.

De acuerdo con el relato del medio, el escrito de acusación del Ministerio Fiscal sostiene que los hechos se registraron entre 2020 y 2022, periodo en el que G.S.L. ejercía funciones como entrenador de fútbol. Señala que el acusado habría aprovechado su posición de autoridad y la confianza tanto de los jugadores juveniles como de sus familias para desarrollar una conducta delictiva continuada, centrada en reiteradas comunicaciones de contenido sexual a través de plataformas como WhatsApp. El Ministerio Público considera que estas conversaciones incluían solicitudes de imágenes íntimas y propuestas de índole sexual, con insistencia en que se mantuvieran bajo reserva absoluta.

El medio detalló que, según la Fiscalía, parte de los hechos investigados se dieron en el contexto de encuentros privados, presuntamente organizados bajo el pretexto de avances deportivos o posibles fichajes, y en los que se habrían producido tocamientos de índole sexual. Durante la investigación, las autoridades localizaron en dispositivos electrónicos del imputado una cantidad considerable de material sexualmente explícito en el que participaban menores de edad, aspecto que sustenta parte de la acusación.

La acusación pública considera que al menos ocho menores se vieron afectados por la conducta atribuida a G.S.L. y que en los hechos investigados concurre la circunstancia agravante de abuso de confianza. En sus conclusiones, el Ministerio Fiscal incorporó la petición de diversas medidas cautelares orientadas a evitar nuevos contactos entre el acusado y las presuntas víctimas, así como a prohibirle el ejercicio de cualquier actividad profesional vinculada a menores en el futuro.

El juicio continuará en la Audiencia Provincial, desarrollándose bajo medidas de protección específicas para los afectados, encaminadas a preservar la confidencialidad y la integridad de los testigos menores durante su declaración. Según informó el medio, el proceso prevé una duración de dos jornadas, en las que se sucederán las comparecencias de testigos, peritos y partes involucradas para esclarecer los hechos atribuidos al exentrenador juvenil.