El Ejército del Aire realiza pruebas nocturnas con combustible sostenible en un Eurofighter en la base de Torrejón

Investigadores examinan el impacto ambiental al comparar fuentes renovables frente a opciones tradicionales en una aeronave de combate en Madrid, con el Ministerio de Defensa destacando la importancia de estos ensayos para la integración de tecnologías limpias en la aviación militar

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La actual modificación en la normativa que permite el uso de combustibles sostenibles de aviación en un 30 por ciento de la mezcla con combustibles convencionales ha abierto nuevas oportunidades para la colaboración internacional en misiones militares, según ha señalado el Ministerio de Defensa. En este contexto, el Ejército del Aire y del Espacio lleva a cabo pruebas nocturnas esta semana en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, Madrid, con el objetivo de evaluar si el uso del Combustible Sostenible de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés) contribuye a reducir las emisiones infrarrojas respecto a los combustibles tradicionales en aeronaves de combate Eurofighter, así como verificar el cumplimiento de los objetivos ambientales establecidos. El medio de comunicación consultado informó que estas pruebas son parte del Proyecto de Base Aérea Conectada Sostenible e Inteligente (BACSI), impulsado desde 2020 para avanzar en la integración de energías limpias y la digitalización en las operaciones militares.

De acuerdo con lo divulgado por el Ministerio de Defensa, las pruebas se desarrollan durante la noche y al aire libre con el fin de minimizar la posible influencia de la radiación solar y asegurar la precisión de los registros recopilados. El propio ministerio detalló que la combinación de este horario y determinadas condiciones meteorológicas puede incrementar la percepción del ruido generado por los ensayos en áreas pobladas cercanas.

El programa BACSI, según informó el medio, considera esencial la evaluación de SAF en motores de aviación como uno de sus pilares estratégicos. Las primeras experiencias con mezclas de combustibles denominados biojet se documentaron en 2022, iniciando la transición hacia alternativas energéticas menos dependientes del petróleo. Posteriormente, en mayo de 2023, BACSI presentó resultados iniciales sobre el empleo de SAF en aeronaves militares durante la feria Feindef, lo que representó un avance relevante en el análisis de viabilidad operativa y ambiental de este tipo de combustibles.

En septiembre de 2024, las pruebas escalaron al ámbito de vuelos supersónicos con Eurofighter y F-18, utilizando combustible producido localmente por la empresa Repsol, bajo la nueva normativa que autoriza una proporción máxima del 30 por ciento de SAF mezclado con combustible convencional. Según lo reportado por el medio, las evaluaciones confirmaron que el desempeño operativo de los aviones se mantiene, permitiendo, a su vez, disminuir el consumo de derivados fósiles y facilitando la interoperabilidad con otras fuerzas aliadas.

Para los ensayos nocturnos en Madrid, el Ejército del Aire y del Espacio colabora con la empresa ITP Aero y la Universidad Politécnica de Madrid, unificando esfuerzos en la puesta en marcha de un procedimiento de ensayo dividido en tres etapas. En una primera fase, los especialistas fijaron y calibraron el sistema de medición empleado para monitorear las emisiones. En una segunda etapa, los investigadores se centraron en la caracterización del combustible convencional JP8, utilizado como referencia para las futuras comparaciones. Actualmente trabajan en la tercera etapa, analizando las propiedades del SAF bajo condiciones operativas, lo que permitirá cotejar su comportamiento frente al combustible tradicional para determinar diferencias precisas en la emisión de infrarrojos, informaron fuentes del medio.

El Ministerio de Defensa subrayó, tal como recogió el medio citado, la importancia de este tipo de iniciativas en la hoja de ruta definida por la Unión Europea, que prevé la incorporación progresiva de combustibles sostenibles en flotas aéreas militares. El objetivo declarado es situar al Ejército del Aire y del Espacio en posiciones de avance tecnológico frente a otros países, identificando soluciones que contribuyan tanto a la protección ambiental como a la seguridad y eficiencia de las operaciones.

El impacto de estos ensayos trasciende la simple reducción de la huella de carbono. Según publicó la fuente, la utilización de mezclas SAF reduce la dependencia energética exterior y permite avanzar hacia un modelo militar alineado con las políticas de sostenibilidad europeas. Además, la validación de estos combustibles dentro del entorno militar facilitaría, en el futuro, su generalización en el sector civil, ampliando los beneficios ambientales a otras áreas del transporte aéreo.

Otra ventaja señalada en las informaciones es la posibilidad de operar con mayor flexibilidad en escenarios compartidos por fuerzas armadas de distintos países, ya que los procedimientos y estándares de SAF serán compatibles gracias a la nueva normativa. Según consignó el Ministerio de Defensa, estas medidas refuerzan las capacidades de interoperabilidad e integración en misiones conjuntas con aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otras organizaciones internacionales.

El programa BACSI, siguiendo lo recogido por el medio, representa uno de los principales esfuerzos del Ministerio de Defensa en materia de innovación. A través de la digitalización de procesos, el desarrollo de tecnologías limpias y la colaboración con agentes del sector público y privado, el Ejército del Aire y del Espacio busca transformar los modelos logísticos y operativos empleados hasta la fecha. El desarrollo de pruebas nocturnas constituye un paso relevante para la verificación en condiciones reales del impacto de combustibles alternativos sobre las emisiones infrarrojas, siendo este un parámetro clave para la detección de aeronaves por sistemas enemigos.

Con el respaldo de empresas y universidades, la investigación generada en torno a los combustibles sostenibles de aviación abre la puerta a una transición progresiva que contempla tanto los desafíos técnicos como los requisitos regulatorios de la aviación militar europea. Finalmente, según recalcó el Ministerio de Defensa en declaraciones difundidas por el medio, la experiencia acumulada en BACSI y los resultados de las pruebas actuales servirán para definir nuevas estrategias que fortalezcan los compromisos asumidos por España en materia de defensa y protección ambiental.