Madrid, 7 feb (EFE).- El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 22 años de prisión a un hombre que asesinó a su esposa en Madrid en mayo de 2017 y que huyó a Portugal al terminar el juicio hasta que fue localizado y detenido el pasado verano tras dos años fugado.
Se trata de David Arellano, de 51 años, que en octubre de 2023 fue condenado por la Audiencia de Madrid a 22 años de prisión por matar a su esposa golpeándola y asfixiándola en el domicilio familiar de Collado Villalba (Madrid), pero a quien el tribunal no pudo comunicar la ejecución de las medidas contra su hija menor -retirada de patria potestad- al estar entonces en paradero desconocido.
Arellano fue sentenciado en septiembre de 2020 por estos hechos por la Audiencia Provincial a 21 años de prisión pero debido a irregularidades del anterior jurado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) anuló la sentencia y ordenó repetir el juicio, en el que de nuevo el jurado emitió un veredicto de culpabilidad.
Estas incidencias procesales provocaron que se superara el periodo máximo legal de prisión provisional del acusado, que asistió ya a la repetición del juicio en 2023 en situación de libertad.
Arellano negó en la vista haber cometido el crimen y declaró que a su pareja pudieron matarla durante un robo cuando él no estaba en casa, mientras que su abogado alegó que fue encontrado ADN de una tercera persona en el lugar de los hechos.
Después de que el jurado le considerase de nuevo culpable el 26 de septiembre de 2023, a la espera de la sentencia, estaba llamado a firmar dos veces por semana en un juzgado de Villalba, pero solo se presentó en una ocasión y desde entonces se encontraba en paradero desconocido, hasta que en verano de 2025 fue detenido en Portugal.
El asesino llegó a Portugal hace dos años, donde trabajaba como mecánico de reparación de turbos de automóviles y cobraba en efectivo para que su presencia no fuera detectada en el país vecino.
En paralelo, una hija suya de una relación previa enviaba dinero a conocidos de su padre, quienes al mismo tiempo hacían llegar esas cantidades a una cuenta del condenado, que fue detenido este verano tras un intercambio de información "intenso" y una "exhaustiva" investigación sobre su paradero entre las policías de ambos países.
Ahora bien, mientras estaba en paradero desconocido, su defensa recurrió la sentencia ante el TSJM que rechazó íntegramente su recurso y después ante el Supremo "por existir dudas más que razonables de su participación en los hechos, que deben ser resueltas de la forma más favorable al reo".
Pero el alto tribunal, en una sentencia a la que ha tenido acceso EFE, destaca que "la existencia de golpes en la cabeza que produjeron en la víctima una alteración de su conciencia, quedando semiconsciente, es un hecho plenamente acreditado". "Que esa limitación inicial de la conciencia -añade- permitió al acusado acabar con la vida de su esposa y hacerlo sin riesgo para su propia integridad física es también un hecho más que contrastado".
La Audiencia de Madrid declaró probado que Arellano acudió el 26 de mayo de 2017 junto con su esposa, de nacionalidad rumana y que entonces tenía 38 años, a cenar con unos amigos a un restaurante.
Añade que, tras la cena, sobre las dos de la madrugada, el matrimonio regresó al domicilio familiar mientras que la hija de ambos, de 6 años, se encontraba en la casa de unos amigos de la pareja, donde Arellano la había llevado la tarde anterior.
El tribunal consideró probado que, tras matar a su esposa en el dormitorio, el condenado manipuló la escena del crimen para simular que había tenido lugar durante un robo. EFE
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