Realizan pintadas amenazantes en Araia (Álava) contra la Ertzaintza calificándola de "falangista"

El gobierno vasco, sindicatos policiales y autoridades de Álava condenaron la aparición de mensajes ofensivos en un edificio de Araia, expresando su respaldo a los agentes y exigiendo una investigación urgente para identificar a los responsables de las amenazas

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El sindicato Euspel ha advertido sobre el retorno de situaciones en las que los agentes de la Ertzaintza descubren amenazas directas al salir de sus domicilios, señalando como novedoso que estos ataques ahora incluyen acusaciones de “falangistas” y justifican la agresión bajo argumentos ideológicos, de acuerdo con declaraciones difundidas por el propio sindicato y recogidas por Europa Press. Este panorama se produce después de que la fachada del polideportivo de Araia, en Álava, amaneció con pintadas intimidatorias contra el cuerpo policial vasco, en las que se leía: “Zipaioak falanjistak sokara” (“cipayos falangistas a la soga”), lo que ha desencadenado una cadena de condenas y exigencias de investigación por parte de instituciones vascas, sindicatos policiales y autoridades locales.

Según informó el medio Europa Press, el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco publicó un comunicado en el que califica las pintadas como “inaceptables e intolerables”, y en el que subraya que este tipo de expresiones “atentan contra la convivencia y contra la vocación profesional de las y los agentes de la Ertzaintza”. En el mismo mensaje, la Consejería transmitió su “solidaridad y apoyo” al agente que habría sido blanco de las amenazas. Ante estos hechos, tanto representantes institucionales como organizaciones sindicales enfatizaron la importancia de frenar cualquier intento de intimidación que busque coartar el trabajo policial o disuadir el ingreso de jóvenes a la fuerza.

El diputado general de Álava, Ramiro González, manifestó su rechazo a través de la red social X y abogó por una respuesta firme y coordinada de todas las instituciones y formaciones políticas, afirmando la necesidad de “cortar de raíz a estos fascistas que creen que la calle es suya” y advirtiendo que solo una actuación “rotunda y clara” impedirá que este tipo de comportamientos se impongan en el espacio público. González expresó además su solidaridad hacia el ertzaina señalado en las pintadas.

De acuerdo con Europa Press, Euspel ha anunciado que presentará una denuncia judicial para exigir responsabilidades por los mensajes amenazantes, subrayando que este tipo de ataques favorecen que discursos violentos se consoliden en el tejido social. La organización ha cuestionado el contexto político y social que permite que dichas conductas resurjan con intensidad y consideró preocupante el posible regreso de hechos y actitudes asociados con una etapa violenta ya pasada en Euskadi.

La central sindical expresó en su comunicación: “Nos preguntamos qué sucede en la actual realidad política y social de Euskadi para que estos sectores vuelvan a cobrar relevancia y se envalentonen hasta el punto de reavivar actitudes y acciones propias de la etapa terrorista”. Euspel también insistió en que este tipo de mensajes no solo afectan la seguridad y la dignidad de los profesionales de la Ertzaintza, sino que también pretenden socavar la autoridad necesaria para garantizar la seguridad ciudadana.

El sindicato ESAN, citado por Europa Press, reclamó una investigación exhaustiva para identificar a quienes realizaron las pintadas y solicitó una condena pública “clara y sin matices”. La organización declaró que quienes resultan sobrantes no son los agentes, sino quienes emplean fórmulas totalitarias de amenaza y señalamiento, así como quienes las apoyan o no las critican enérgicamente, al considerar que “el silencio cómplice también es responsabilidad”.

Por su parte, Sergio Gómez de Segura, secretario general del sindicato ErNE, evaluó que estos actos buscan “amedrentar” a la Ertzaintza y desalentar nuevas incorporaciones al cuerpo. Gómez de Segura, en declaraciones recogidas por Europa Press, defendió la igualdad de derechos y criticó cualquier tipo de discriminación por trabajo, religión o género. A su entender, urge mejorar la educación y reforzar el respeto a la autoridad, recalcando la importancia de explicar la función policial en los colegios e ikastolas para corregir una tendencia que, a su juicio, está debilitando el reconocimiento institucional de la labor policial y generando problemas de delincuencia.

Desde ESAN recordaron, en respuesta a estos episodios, que “no todo vale” y se negaron a aceptar la normalización del acoso o la amenaza contra la Ertzaintza, reiterando que no habrá retrocesos ni temor entre los agentes y reclamando la intervención de los poderes públicos para frenar estas expresiones.

En cuanto a las posibles conexiones con incidentes recientes, el secretario general del sindicato SiPE, Juan Carlos Sáenz, vinculó las amenazas plasmadas en las pintadas con los altercados ocurridos el 12 de octubre en Vitoria-Gasteiz, durante los cuales aproximadamente 20 agentes resultaron heridos. Sáenz sugirió la necesidad de que la Justicia determine si existe alguna relación entre los responsables de las pintadas y las personas citadas a declarar en el marco de las diligencias judiciales relacionadas con esos disturbios, solicitando acciones judiciales en caso de darse tal vínculo.

Sáenz también señaló, citado por Europa Press, que estos ataques no solo se dirigen a individuos sino que están orientados a “amedrentar” a toda la institución de la Ertzaintza, pese a que el propósito fundamental del cuerpo policial consiste en “velar por la seguridad” de la ciudadanía.

Los representantes sindicales y autoridades coincidieron en la urgencia de adoptar medidas de prevención y respuesta para frenar la propagación de incidentes similares y evitar que prácticas asociadas históricamente a la tensión social en Euskadi pudieran consolidarse nuevamente. El debate generado apunta, según lo publicado por Europa Press, a la necesidad de implicar a instituciones, comunidad educativa y sociedad en general para fortalecer la convivencia y la legitimidad institucional, así como para desmontar discursos que pretendan justificar amenazas bajo pretextos ideológicos o políticos.