De los primeros auxilios psicológicos al tratamiento del duelo, una cicatriz que no se va

Guardar

Córdoba, 21 ene (EFE).- El impacto emocional de una tragedia como el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) atraviesa diferentes fases: desde las primeras horas, donde "el objetivo prioritario" son los "primeros auxilios psicológicos", hasta el tratamiento del duelo, un "proceso adaptativo" para sanar una herida que va a dejar "una cicatriz para toda la vida".

Para ayudar a afrontarlo, diferentes profesionales, entre ellos guardias civiles, tratan de dar herramientas a los heridos y a los familiares de las víctimas del accidente ocurrido el pasado domingo entre dos trenes de alta velocidad, que ya ha dejado al menos 43 fallecidos.

La comandante Carmen Asido, una de las componentes del Servicio de Psicología del instituto armado, explica las diferentes fases de ese proceso por el que pasan todos los afectados por un siniestro en el que, admite, "casi toda la sociedad vamos a vivir un poquito ese duelo", informa la Guardia Civil.

Según explica la comandante, en las primeras horas de una catástrofe, "el objetivo prioritario no es hacer terapia", sino aplicar "los primeros auxilios psicológicos": dar estabilidad emocional y seguridad "dentro del caos", tender una "mano amiga" y que el afectado no se sienta juzgado.

No necesita ser fuerte, sino sentirse escuchado, subraya esta comandante, que recuerda que puede darse un "bloqueo emocional", un "proceso de disociación" en el que la parte emocional se desconecta de la racional. En ese momento, se debe dar "paz" y respetar su silencio.

La notificación de una mala noticia es "algo muy traumático", reconoce Carmen Asido en un vídeo informativo remitido a los medios.

La Guardia Civil sigue un protocolo en el que la comunicación se realiza de manera presencial, acompañados de personal sanitario y psicológico y en el que se apoya al afectado y se le intenta dar la "estabilidad emocional" que acaba de perder.

Carmen Asido reconoce que el duelo "es uno de los procesos más duros que van a vivir", y deja claro que "no es una enfermedad de la que se cure; es una herida que se va a cicatrizar, pero va a dejar una cicatriz para toda la vida".

Los equipos de atención intentan que la persona afronte ese duelo pero que nunca pierda el vínculo emocional que ha tenido con su ser querido porque, incide Asido, "el duelo no deja de ser la respuesta más pura al amor por la persona".

Recuerda también esta comandante que en algún momento llegará asimismo la fase de "cuidar a los cuidadores". Todos aquellos profesionales que atienden a los afectados son también personas y establecen vínculos emocionales con las víctimas.

El servicio de psicología de la Guardia Civil hace en estos casos un seguimientos a los intervinientes para atenderlos.

El accidente ferroviario ocurrido el domingo tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad ha dejado por el momento 43 fallecidos, y ya son 41 las víctimas que han sido identificadas, todas a través de las huellas dactilares.

La cifra de denuncias de desapariciones continúa siendo 45 como en el día de ayer, presentadas en las comandancias de Madrid, Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelva. EFE