Enrique Bermúdez
Adamuz (Córdoba), 19 ene (EFE).- El pequeño pueblo cordobés de Adamuz, de unos 4.000 habitantes, vive desde la noche de este domingo volcado con las víctimas de la tragedia ferroviaria que se ha producido en su término municipal con el descarrilamiento de dos trenes, que han supuesto al menos 39 muertos y decenas de heridos.
La caseta municipal, dedicada a los eventos más festivos del pueblo, se ha convertido ahora en el triste escenario de un drama, con numerosas mantas apiladas, que llevaron esta noche vecinos del pueblo, y algo de comida y bebida para afrontar la dura madrugada, aunque ya no queda ninguno de ellos, todos han sido trasladados a la capital de Córdoba.
En el recinto sí se encuentran decenas de medios nacionales e internacionales, pendientes del dramático recuento, de las novedades y de los responsables políticos que han acudido este lunes, entre ellos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente andaluz, Juanma Moreno, o el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
En un clima cooperación institucional, como la que se repite desde anoche, Sánchez y Moreno han visitado el lugar del siniestro y después han comparecido ante los medios, acompañados del ministro de Transportes, Óscar Puente, y la vicepresidenta primera y candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero. También el líder de IU, Antonio Maíllo, ha visitado este lunes el pueblo.
Esta colaboración no hace más que dar continuidad a lo que iniciaron esta noche los vecinos del pueblo, que se volcó desde el primer momento con las víctimas, como "un ejemplo de solidaridad", ha explicado a EFE el alcalde, Rafael Ángel Moreno.
El regidor, que recibió una llamada del 112 avisando del suceso, fue de los primeros en llegar a la zona con Policía Local y Protección Civil, donde vieron el tren de Iryo descarrilado y comenzaron a ayudar, hasta que los propios pasajeros les dijeron que habían chocado con otro tren.
Fue entonces, con linternas, cuando llegaron hasta el Alvia, que estaba a casi un kilómetro de distancia, y donde vieron la verdadera magnitud de la tragedia.
La respuesta del pueblo fue rápida: mantas, comida, bebida, vehículos propios para llegar a los trenes, grupos electrógenos o herramientas para una primera asistencia.
Los familiares de las víctimas, que pasaron la noche en el pueblo con ayuda psicológica, han sido trasladados esta mañana a Córdoba, al igual que los cuerpos sin vida de los fallecidos rescatados.
"Vamos a ver cómo salimos de esto", lamenta el alcalde de un pueblo que, pese a no tener a sus vecinos entre las víctimas, han vivido la tragedia en primera persona.
Un ejemplo de la solidaridad del pueblo es Gonzalo Sánchez, vendedor de la ONCE, que cuando oyó las sirenas se trasladó al lugar en su coche y después, al ver la dificultad para acceder, ofreció a la Guardia Civil volver con su quad, ha explicado a EFE.
Fue en ese vehículo en el que comenzó a trasladar a pasajeros, algunos heridos, hasta de seis en seis. Gonzalo no recuerda las vueltas que dio sacando de allí a personas, pero sí lo que le repetían una y otra vez: "Gracias, gracias, gracias".
"Sabes más o menos a lo que vas, pero cuando llegas allí te encuentras el infierno", sentencia. EFE
(Foto) (Vídeo)
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