Pros y contras del acuerdo UE-Mercosur: industria, agricultura y minerales críticos

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Carlos Meneses

Asunción, 16 ene (EFECOM).- El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur se firmará finalmente este sábado, en Asunción, en medio del descontento de agricultores europeos y los aplausos de sectores productivos suramericanos.

Estos son los pros y los contras de un tratado histórico tras 26 años de negociaciones:

El acuerdo creará un mercado común de unos 720 millones de personas a partir de la reducción o eliminación gradual del 90 % de los aranceles a las importaciones y exportaciones.

Las economías de los Veintisiete y los cuatro socios del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) suman 22 billones de dólares (19 billones de euros), alrededor de un cuarto del PIB mundial.

"Hay ganancias importantes para ambas partes y el acuerdo refleja, de una manera bastante equilibrada, las asimetrías que existen entre las dos regiones en términos de competitividad", explica a EFE el exsecretario brasileño de Comercio Exterior Lucas Ferraz, quien fue uno de los jefes negociadores del acuerdo, en 2019, y hoy es profesor en la Fundación Getulio Vargas (FGV).

Según el oficial Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas de Brasil, el mayor beneficiado será Brasil, con un aumento de su PIB del 0,46 % hasta 2040.

Las economías de los otros países del Mercosur se elevarán un 0,20 %, mientras que para la UE supondrá un leve repunte del 0,06 %.

El acuerdo supone una gran oportunidad para el sector agropecuario del Mercosur, más competitivo que el europeo.

Aunque la UE mantiene cuotas para productos como carne, azúcar, arroz o miel, las tarifas sobre el 77 % de las exportaciones agropecuarias del Mercosur a la UE se eliminarán en unos diez años.

Esto beneficiará especialmente a los productores suramericanos de frutas, pescado y café, entre otros.

No obstante, ante la ola de protestas en Europa, especialmente en Francia, la UE aprobó unas salvaguardas en las que se reserva el derecho a intervenir, si se produce un desequilibrio de precios grande.

Y si el campo es la fortaleza del Mercosur, la industria lo es de la UE, a cuyos miembros se les abrirán las puertas para vender maquinaria industrial, equipos eléctricos, automóviles, fármacos, ropa, etc.

Históricamente, el Mercosur ha sido un espacio cerrado para ese tipo de bienes, sobre los cuales pesan hoy elevados aranceles, con el objetivo de proteger su industria local.

Sin embargo, ahora, esas tarifas, que llegan al 35 % para los vehículos, desaparecerán paulatinamente, aunque existe un pero.

La UE aceptó la eliminación gradual de los aranceles a sus productos industriales con plazos superiores a los diez años en algunos casos, algo inusual, según Lucas Ferraz.

Llamativo es el sector automotriz: los vehículos electrificados, impulsados por hidrógeno y de nuevas tecnologías tendrán períodos de desgravación de 18, 25 y 30 años, respectivamente.

Otro punto estratégico son los minerales críticos y las tierras raras, claves en la geopolítica actual para el desarrollo de nuevas tecnologías de transición energética, información y defensa.

Según la Comisión Europea, el acuerdo facilitará la inversión de sus empresas en cadenas de suministro esenciales, incluidas las materias primas críticas. Los Veintisiete esperan así reducir la dependencia con China, líder mundial en producción y refino de estos productos.

Brasil tiene hoy la segunda mayor reserva mundial de tierras raras, la gran mayoría inexploradas; Argentina también posee algunas.

Según el Instituto Brasileño de Minería, el tratado eliminará burocracias y barreras. Esto podría reducir los costos para las empresas europeas que buscan garantizar contratos de suministro a largo plazo de materiales como el litio de Argentina y el grafito de Brasil.

No obstante, Brasil renegoció -y la UE aceptó- guardarse el derecho de aplicar restricciones a las exportaciones de minerales críticos.

Es el mayor acuerdo jamás negociado por el Mercosur desde su fundación, en 1991, y uno de los más ambiciosos de la UE, que encuentra una vía de escape frente a la ola proteccionista impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.

"El fortalecimiento del Mercosur y de la UE presiona a EE.UU. a replantear sus propias estrategias comerciales con Suramérica, lo que podría generar nuevos acuerdos, mayor competitividad y reposicionamiento geopolítico", señala el abogado Daniel Toledo, especialista en Derecho Internacional.

Bolivia está cerca de completar su proceso de adhesión como miembro pleno del Mercosur. Tras su incorporación, tendría que negociar con la UE para integrarse al acuerdo comercial, según Ferraz. EFECOM