
El relato de la víctima ante la Audiencia Provincial de Madrid revela que la negativa a una reconciliación matrimonial motivó uno de los episodios de violencia más graves del caso. Según publicó Europa Press, la mujer había decidido separarse del acusado después de casi 23 años de convivencia. La petición de que su esposo abandonara el domicilio, y la decisión de ella de quedarse en la vivienda con los hijos mientras encontraba otro lugar, dieron pie a una discusión que terminó en agresión física. En ese contexto, la Fiscalía solicita una condena de nueve años de prisión, igual que la acusación particular, para el procesado por un delito de homicidio en grado de tentativa con las agravantes de parentesco y violencia de género.
Europa Press informó que los hechos sucedieron el 8 de septiembre de 2024 en una vivienda de Madrid, tras una celebración de cumpleaños en el parque con la familia. La pareja y otros familiares, incluidos dos menores, se encontraban en la casa cuando el hombre, según reconoció más tarde, actuó bajo influencia del alcohol. El acusado declaró ante el tribunal que, aunque el enfrentamiento comenzó con una discusión y él se sintió “profundamente herido” por palabras que le dirigió su esposa, no tuvo intención de matarla sino de “asustarla”. La versión de la mujer difiere: describió que, tras negarse a acostarse con su marido y rechazar su solicitud de una segunda oportunidad, fue atacada de forma brutal.
Durante el juicio, la víctima relató que el acusado la mordió en la cara en varias ocasiones y la agredió físicamente, arrojándola al suelo y golpeando su cabeza contra el pavimento. Entre los asistentes al domicilio se encontraban también el suegro de la mujer y otros familiares, que entraron en la habitación tras oír los gritos de auxilio. Según consta en el testimonio recogido por Europa Press, fue en ese momento cuando el acusado se dirigió a la cocina, tomó un cuchillo de grandes dimensiones, regresó al dormitorio y gritó: “Te tengo que matar, basura”. La víctima sintió entonces la hoja del cuchillo contra su cuerpo.
De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, se produjo un forcejeo entre el acusado y el padre de la mujer, circunstancia en la que el agresor intentó clavar el arma blanca en el cuello de su esposa. El golpe resultó parcialmente desviado por la rápida intervención del suegro, por lo que el cuchillo alcanzó la zona supraclavicular. El hombre realizó otros intentos de herirla, consiguiendo también cortarle un brazo, hasta que el padre de la víctima logró arrebatarle el arma tras una lucha física. El cuchillo fue hallado después por la Policía Nacional en el propio domicilio; la punta estaba doblada, consecuencia del impacto contra el hueso de la mujer.
La información reflejada por Europa Press detalla que la víctima sufrió heridas inciso-contusas en la cara, el cuello y el brazo, requiriendo intervención quirúrgica para su tratamiento. La estabilización clínica de la mujer llevó diez días y las secuelas incluyen cicatrices permanentes consideradas un perjuicio estético moderado. Durante la instrucción del caso, se puso en relieve que la relación de la pareja se había deteriorado de manera permanente y que ya existían antecedentes de conflictos severos y la negativa del acusado a aceptar la separación.
Según se expone en la crónica judicial de Europa Press, el acusado reconoció los hechos básicos: admitió en el tribunal haber intentado asustar a su esposa y reconoció que ese día se encontraba en estado de embriaguez, consecuencia de haber estado bebiendo durante la celebración familiar. Aportó que los comentarios insultantes de la víctima le causaron un “profundo malestar emocional”, y alegó que no tuvo intención de acabar con la vida de su pareja. “Solo quería asustarla”, manifestó en sede judicial.
La presencia de los hijos y otros familiares en el lugar de los hechos acentuó la gravedad del incidente. La víctima narró ante el tribunal que durante la agresión pidió auxilio a gritos, dirigiéndose a su hijo con la frase: “Papá me está matando”. Tanto el suegro como otros miembros de la familia tuvieron que intervenir físicamente para detener al agresor, en un episodio que la Fiscalía describe como “brutal” por la violencia ejercida y la exposición de los menores al intento de homicidio.
Desde el 9 de septiembre de 2024, el acusado permanece en prisión provisional bajo disposición del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 6 de Madrid. Europa Press consignó que, además, se le impuso una orden de protección que prohíbe cualquier comunicación o acercamiento a menos de 500 metros de la víctima. La Fiscalía solicita ahora una orden de alejamiento de 1.000 metros durante 19 años, la prohibición de comunicarse con la afectada durante ese mismo periodo, la privación de la patria potestad sobre su hijo menor y cinco años de libertad vigilada tras la eventual condena.
El proceso judicial ha incluido el análisis del contexto previo a la agresión. Europa Press explicó que la pareja mantenía 23 años de vínculo formal, con dos hijos en común y un ambiente de convivencia cada vez más insostenible. La decisión unilateral de la víctima de concluir la relación y la negativa del acusado a aceptar la nueva situación contribuyeron a la escalada de la violencia doméstica que desembocó en la tentativa de homicidio.
La acusación pública enfatizó que el acusado actuó con clara intención de causar la muerte a su esposa, dada la secuencia y la gravedad de las agresiones descritas en el procedimiento, por lo que considera aplicables las agravantes de parentesco y violencia de género en su petición de nueve años de prisión. El cuchillo empleado y la contundencia de los hechos conforman la base probatoria presentada ante la Audiencia Provincial de Madrid, donde se sigue evaluando la responsabilidad penal y las medidas a aplicar frente al acusado.


