La audacia de Leygonier, pionero de la fotografía, en el Bellas Artes de Sevilla

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Sevilla, 8 abr (EFE).- Francisco de Leygonier nació en Sevilla en 1808 pero pasó la primera mitad de su vida en Francia sirviendo en su Armada, para en 1845 regresar a su ciudad como pionero de la fotografía y realizar una extensa obra desde un estudio que tuvo abierto durante 35 años cuya audacia refleja una exposición en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

En ocasiones contadas -puede que no más de tres- se ha abierto la clásica pinacoteca sevillana a la fotografía, y esta vez lo ha hecho con 81 obras originales y, curiosamente, un retrato al óleo del propio Leygonier, además de dos álbumes de fotografías, la mayor parte de ellas de monumentos y fiestas populares de Sevilla, pero también de Granada y Córdoba.

Entre esos 81 originales hay calotipos, albúminas, litografías, cartas de visita, daguerrotipos y facsímiles, según han explicado en la inauguración de la exposición sus comisarios, Juan Antonio Fernández Rivero y Teresa García Ballesteros, quienes han dedicado 25 años al estudio de los orígenes de la fotografía y a la obra del considerado "el primer fotógrafo de Sevilla".

Leygonier, junto con Luis Masson -al que el Bellas Artes de Sevilla dedicó una muestra en 2021- y Emilio Beauchy integra la terna de fotógrafos que desde la capital andaluza contribuyeron a desarrollar con una elevada calidad el arte de la fotografía, ha recordado en la inauguración de la muestra la consejera andaluza de Cultura, Patricia del Pozo.

La fotografía se crea en 1825, en 1935 se presenta la técnica del daguerrotipo en París, entre 1841 y 1842 se inicia la fotografía comercial y en 1845 Leygonier recala en Sevilla y abre su estudio haciendo daguerrotipos y canotipos, técnica esta que resultó efímera pero en la que el sevillano se convirtió en un maestro, al igual que luego haría con las albúminas, de las que los comisarios de esta muestra han clasificado más de un centenar.

Esa sucesión de fechas convierte al fotógrafo sevillano en un pionero de la fotografía a escala mundial, según Fernández Rivero, quien ha asegurado que esta exposición ha servido para revisar algunas de las atribuciones a Leygonier y determinar su autoría.

El comisario, que ha agradecido a las colecciones privadas que hayan hecho posible esta muestra, junto con el Archivo Municipal de Sevilla, ha asegurado que la exposición también es una oportunidad para ver los originales y la elevada calidad de las obras de Leygonier, algunas de las cuales se han reproducido hasta la saciedad.

Tantas reproducciones han supuesto una pérdida de calidad en las copias reproducidas por la prensa o internet, como las referidas a la remodelación de la Plaza Nueva de Sevilla, unas de las más conocidas.

La exposición, según la directora del Bellas Artes, Valme Muñoz, también ayuda a comprender el impacto social que tuvo la fotografía en el siglo XIX y la evolución de sus técnicas.

También sirve esta colección de fotografías para el estudio de la historia del turismo, ya que los visitantes de hace siglo y medio adquirían las copias de Leygonier, quien se especializó en vistas y monumentos de Sevilla, como la Catedral, la Giralda, el Alcázar, la Casa de Pilatos y el Hospital de la Caridad y quien, para satisfacer la demanda que generó su obra, recorrió Granada y Córdoba tomando imágenes de su patrimonio. EFE