'La tierra yerma', un "western-manga cañí" con ecos de García Lorca y realismo mágico

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Pilar Martín.

Madrid, 15 may (EFE).- El western, el "manga cañí" y el realismo mágico se fusionan en 'La tierra yerma', el nuevo cómic de la historietista Carla Berrocal donde las mujeres habitan territorios y arquetipos históricamente masculinos porque en estas viñetas sólo ellas viven una historia de amor y luchan por su territorio.

Tras hacer justicia a la copa y a Concha Piquer en el cómic 'Doña Concha' (2021), Berrocal (Madrid, 1983) regresa con otro homenaje, pero esta vez no a un referente de nuestro folclore, sino a un género, al western, ése en el que siempre han habitado los hombres y donde las mujeres han quedado relegadas a un papel secundario o de "villana", afirma Berrocal a EFE.

"Me gustaría que fuera una historia que representara una forma nueva de contar una ficción feminista, que sea una historia canónica y que el feminismo empiece a tener sus propias historias que contar y sus propios arquetipos, o que coja arquetipos clásicos y los feminice", cuenta Berrocal sobre el objetivo que ha perseguido con 'La tierra yerma' (Reservoir Books).

Un cómic en el que ha generado una "epicidad feminista" donde un grupo de mujeres charras luchan por su territorio ante la amenaza de un grupo de hombres, 'los Ellos', y una salvaje sequía: "quería contar la resistencia y la lucha desde una perspectiva femenina".

Un western 100 % que bebe de los ecos de películas como 'Johnny Guitar', '40 pistolas' o 'Doña Bárbara'.

En concreto, en estas páginas la autora nos lleva a la meseta salmantina, una tierra acechada por unas criaturas malvadas -los Ellos- de las que se tienen que defender las mujeres, divididas en su afinidad por dos linajes femeninos, las Salvatirra y las Isla Perdida.

Dos grupos enfrentados desde el origen de su existencia pero que se unen por el romance protagonizado por Leonor e Isabel, cada una de un linaje, lo que convierte esta trama en un territorio donde bailan duendes lorquianos que rememoran el 'silencio, silencio, silencio' de 'La Casa de Bernarda Alba', así como el realismo mágico que lleva en su ADN Berrocal.

"Mi madre es chilena -cuenta- y he escuchado muchas historias que enlazan la realidad mágica con el campo, y que tienen mucho que ver con lo rural. Es un cómic muy lorquiano, pero es muy mágico también porque me gusta generar todo un mundo propio y con códigos propios de habla para así dar esa belleza que la vida real no tiene".

Y sí, la historia de 'La tierra yerma' rezuma la belleza que sale cuando la pasión es desmedida, pero también se trata de un "manga cañí", como así lo asegura Berrocal sobre esta "obra sobre guerreras".

"Soy de la generación de los 90 y creo que era necesario y justo hacerle un homenaje a esas lecturas que me han influenciado para ser la artista que soy, en lo contextual y lo físico, pero dentro de una estética más personal", matiza esta "flipada" del cómic japonés.

Una estética en la que lo sensitivo es un santo y seña, al contar en estas viñetas con la presencia de elementos que trascienden, como la sequía, las lágrimas o la lluvia: "me gusta mucho la poesía y lo sensitivo y me parece muy sugerente cuando el cómic habita territorios que no son suyos". EFE

pmv/oli

(fotos cedidas)