Ávila, 23 mar (EFE).- Ávila no olvida al primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez (Cebreros, 1932-Madrid, 2014), cuyos restos reposan, junto a los de su mujer, Amparo Illana, en el claustro de la catedral de El Salvador, bajo una lápida en la que puede leerse el epitafio "La concordia fue posible".
Este sábado se cumplen diez años de su muerte en la capital de España, desde donde fue trasladado, dos días después, hasta Ávila para un funeral de Estado al que asistieron, entre otros, el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el expresidente del Gobierno José María Aznar, y el entonces presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.
Teniendo en cuenta esta efeméride, el actual presidente del Gobierno autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, ha recordado la figura y el "lugar preferente que ha ocupado en la historia de España" Adolfo Suárez, al que ha puesto "como ejemplo de generosidad y visión de Estado, siempre apostando por el diálogo y con pleno respeto al adversario".
Asimismo, ha recordado "la defensa que siempre llevó a cabo de la Constitución Española y, en concreto, de valores como la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político".
Muchas personas han pasado por el claustro de la catedral para visitar su tumba. El último fue el expresidente de Colombia Álvaro Uribe, quien en una visita privada a Ávila mostró sus respetos ante la sepultura de Adolfo Suárez y su esposa.
Desde su muerte, por este lugar han pasado miles de personas, especialmente durante el primer año, cuando, según fuentes del Obispado abulense, se triplicaron las visitas, volviendo poco a poco a la normalidad con el paso del tiempo ya que la tumba se encuentra dentro del recorrido de la visita turística.
Cada año, al margen de las visitas de personalidades de relevancia pública, los hijos de la familia Suárez Yllana suelen acudir al claustro de la catedral para depositar flores sobre la tumba de sus padres, especialmente en la festividad de Todos los Santos.
La ciudad de Ávila dedicó a Adolfo Suárez, tras su muerte, una estatua, a tamaño natural, en la plaza que lleva su nombre, saliendo al paso de abulenses y visitantes ya que se encuentra a pie de calle, lo que facilita que numerosas personas se fotografíen junto a la figura del primer presidente de la democracia.
Se trata de una figura que, con las manos entrelazadas a la espalda, mira con gesto sereno hacia la catedral, donde reposan sus restos junto a los de su mujer.
El político abulense de Cebreros, que contribuyó a hacer posible el paso de la dictadura a la democracia, vivió buena parte de su juventud en el número 1 de la céntrica calle de Enrique Larreta.
Cerca de allí, en la calle de Lope Núñez, se encontraba el antiguo colegio San Juan de la Cruz, donde estudió Adolfo Suárez, destacando siempre su capacidad de liderazgo y haciéndose cargo de su familia por diversas vicisitudes.
A pocos metros de allí figura la capilla de Mosén Rubí, donde el 19 de mayo de 2001 fue enterrada la esposa de Suárez, Amparo Illana, dada su relación con el marqués de Fuente El Sol, presidente del patronato del que depende este templo, declarado bien de interés cultural en 1983.
El mismo día del entierro de su marido, los restos de Illana fueron trasladados al claustro del principal templo de la ciudad, donde reposan junto a los de su marido.
Estos son algunos de los lugares más significativos de Ávila que marcaron su vida cuando era joven, después de haber nacido el 25 de septiembre de 1932 en Cebreros, localidad de 3.300 habitantes que le dedicó el Museo Adolfo Suárez y la Transición (MAST), por el que ya han pasado cerca de 100.000 personas en sus 15 años de vida.
Además, el pasado mes de enero, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Diputación de Ávila y el Ayuntamiento cebrereño pusieron en marcha el Centro Adolfo Suárez de Investigación sobre Transiciones Democráticas, tras el convenio rubricado en la casa natal del que fue presidente del Gobierno.
Mediante este acuerdo se puso en marcha un centro que pretende, además de rendir tributo a Suárez, convertirse en un referente nacional e internacional en el área de los estudios sobre las transiciones democráticas, especialmente en los procesos de fortalecimiento y degradación democrática. EFE
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