Sergio del Molino: el patriotismo debe ser usado en pequeñas dosis, como la quimioterapia

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Madrid, 20 mar (EFE).- El escritor Sergio del Molino, ganador del último Premio Alfaguara de novela por 'Los alemanes', considera que el patriotismo debe "ser usado en pequeñas dosis, como la quimioterapia: tienes que mirar bien la dosis, porque si te pasas un poco se puede volver en tu contra enseguida".

Así lo ha señalado en un encuentro con un reducido número de medios Sergio del Molino (Madrid, 1979) con motivo de la publicación de esta novela, una historia sobre las "mutaciones del nazismo" basado en un hecho real, la llegada a España en 1916 de 600 alemanes procedentes de Camerún, algunos de los cuales se instalaron en Zaragoza donde formaron una comunidad que vivió el auge y caída del régimen nazi.

Aunque 'Los alemanes' es ficción, la novela comienza en un cementerio, el de los alemanes, que existe en Zaragoza, ciudad en la que vive el autor. Un cementerio que se encuentra en "tierra de nadie": fue cedido durante la Guerra Civil por España a Alemania para que enterrasen allí a los muertos de la Legión Cóndor que tenía una base en esa ciudad. Pero no hay documentación y al estado alemán no le consta la cesión por lo que su cuidado lo lleva una asociación de familias de los allí enterrados.

El peso del pasado es uno de los temas destacados a los que tendrán que enfrentarse los personajes de la novela, descendientes de esos alemanes que vivieron en Zaragoza el auge del nazismo y que se enfrentarán a la culpa, el poder y la familia.

"Todo el mundo usa el pasado como excusa para su comportamiento", sostiene Del Molino que cree que en España "está siempre presente en el debate público y siempre se está arrojando unos a la cara de otros", aunque cree que no es una cosa solo de este país.

"El pasado siempre está vivo de alguna forma, siempre está mutando, siempre está incordiándote, siempre está interpelándote", ha indicado Sergio del Molino.

Esos alemanes crearon en Zaragoza una patria imaginaria, aunque Sergio del Molino aclara que para él todas son así: "¿en que se distingue alguien que se ha montado su propia patria en la cabeza de un patriota que lo justifica con un país que está reconocido oficialmente y que existe. Realmente los dos son ficciones?", asegura.

"Defiendo siempre que todos los países son ficciones. España también lo es. Lo que pasa es que son ficciones funcionales, útiles, que han demostrado ser útiles para afianzar las comunidades y que en el caso de España además han permitido un éxito histórico de los 40 años de democracia".

Pero, ha agregado, cuando esa ficción "se resquebraja, y en España está resquebrajándose por muchas partes", el país "empieza a hacer aguas" y "se va al carajo".

Para el escritor, la "destrucción de la comunidad española sería una mala noticia", aunque cree que hay una posibilidad de que lleve a algo mejor, que sería el refuerzo de la idea de Europa: "Si España se disolviera en una nación europea, a mí me parecería estupendo. Bien perdida estaría España", sostiene.

La novela de Sergio del Molino transcurre en Zaragoza, que fue una etapa fundamental en la ruta de escape de miembros del nazismo en el final de la Segunda Guerra Mundial.

Y además fue un país donde algunos de ellos se asentaron: "está estudiadísimo que destacados dirigentes nazis, entre ellos León Degrelle, envejecieron cómodamente en la Costa del Sol, en Denia, en Baleares. Eligieron sitios agradables para pasar su vejez, se sabe que no fueron molestados, tampoco fueron especialmente protegidos, sencillamente se les dejó hacer", recalca el autor. EFE

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