El rey emérito protagonista del verbo mordaz de Boadella y Els Joglars

Guardar

Madrid, 28 feb (EFE).- Albert Boadella y Ramón Fontserè vuelven a trabajar junto a Joglars en 'El Rey que fue', un texto en el que presentan un recorrido por la vida del rey emérito, "una tragedia de Shakespeare", con la que recuperan la figura del comediante que narra la evolución social y política de un país sin pelos en la lengua.

Albert Boadella (Barcelona, 1943) conoce a don Juan Carlos y no sabe qué pensaría sobre la obra.

"He hablado mucho con él" y confiesa que por ello "hay una cierta traiduría, no en el sentido de aprovecharme de conocerlo, pero sí de que hay cosas que son reales, que él me ha dicho y que como amigo, no, no tendría que haberlas puesto", cuenta a EFE este miércoles.

En su defensa el director y dramaturgo alega que es un comediante. "Soy un hombre de teatro, me debo al público, no me debo ni a mis amigos".

Ramón Fontserè (Barcelona, 1956) interpreta a don Juan Carlos y fue quien propuso escribir sobre él a Boadella. "En el texto habrá cosas que le gusten y otras que no; otras con las que se reiría".

Ambos, reconocen que a pesar de la sátira y mordacidad, el texto también destaca la labor del rey emérito.

En toda historia hay un antagonista, en este caso es un bufón, que no es viejo ni jorobado "es joven y guapo", que le "canta las cuarenta" y eso le da la oportunidad de defenderse.

"El rey emérito no se ha podido defender personalmente. Lo único que ha dicho es: 'lo siento'. No ha tenido una tribuna pública para decir, en fin, todo lo que pueda decir sobre su vida, sobre todo el sacrificio que ha significado aguantar una dinastía; ya desde que naces estás condenado, por así decirlo".

El público podrá tener una acercamiento más humano, que permitirá entender mejor al monarca -añade Fontserè- "él no es un hombre frío, es un hombre muy natural, directo, siempre se le ha calificado de campechano".

Los autores recuerdan que en su día hicieron una obra sobre un personaje crucial en la historia del nacionalismo catalán, Pujol, y "ahora la hemos hecho sobre un personaje crucial en la historia de España. ¿Por qué? Porque, además, tiene una vida extraordinariamente teatral en el sentido más shakespeariano".

Nace en el exilio. "No digo que vaya a morir también en el exilio, seguramente no será así, pero está otra vez en el exilio y ha pasado por tantas cosas", relata Boadella, quien rememora que es protagonista de etapas extraordinarias como pasar de una dictadura a una democracia.

Un espectáculo que es el retrato de las circunstancias del poder, de la sociedad en la que vivimos, pero no de los pequeños asuntos, -incide Boadella-, "como sucede en el teatro actual", si no como se hacía "antiguamente, de las cosas importantes para sociedad y el rey emérito es algo muy importante para todas las generaciones".

Sobre el escenario representan a un rey que prefiere la música de Los del Río a la partitura de Schubert, que añora su patria viviendo en el Golfo Pérsico, un rey anciano y exiliado que organiza una fiesta en un lujoso velero para degustar una paella que se cocina en directo sobre el escenario.

Un monarca que recibe a la prensa, al que le persigue el pasado, con momentos trágicos y sacrificados, también divertidos y osados sobre el que escriben libros que le definen como un "rey sin dejar de ser hombre y quizá ese haya sido su pecado".

Los dramaturgos admiten que no han recibido ninguna llamada de alerta para contener su verbo en el texto, aunque sí pasaron su propuesta a algunos teatros públicos como El Español o el Teatro Centro Fernán Gómez, "que la desestimaron, y decidimos irnos al teatro privado, que es la máxima libertad".

"El teatro público tiene unos límites, siempre pertenecen a una ideología política". Resaltan que la libertad de los artistas la da el público "a través de una cosa importante que es pasar por taquilla, pagar el precio real del teatro, y a partir de aquí no hay censura posible. La censura entra cuando entran las subvenciones". EFE

it/lss

(foto) (vídeo)