Budapest, 24 ago (EFE).- Álvaro Martín, doble campeón del mundo de 20 y 35 kilómetros marcha en Budapest, declaró este jueves que el sentimiento que le invade cada vez que se pone la camiseta de la selección española es de "responsabilidad, no presión", aseguró que no se siente una leyenda, pese a sus numerosos logros, y se mostró convencido de que van a "salvar la marcha", a la que el Comité Olímpico Internacional, con el beneplácito de World Athletics, está arrinconando al quitarle distancias.
Cinco días después de celebrar el triunfo en los veinte kilómetros, el extremeño volvió a levantar los brazos de ganador en la Plaza de los Héroes de Budapest para colgarse su segunda medalla de oro y convertirse en el primer español en conquistar dos preseas en un mismo Mundial a lo largo de la historia.
"Ha sido increíble porque yo no tengo la calidad que tiene María Pérez, que ha hecho un récord del mundo y lo ha hecho más fácil. Yo sabía que si quería hacer esta gesta, como la del sábado, me tenía que emplear a fondo", dijo Álvaro Martín, tras conquistar el oro en la céntrica Plaza de los Héroes.
"He sufrido como nadie pero gracias a todas las técnicas psicológicas de Pablo del Río, de autorrefuerzo, de autoconvencimiento, de eficacia, de decir 'pelea, pelea hasta el final', ha salido bien. Cuando he llegado a meta, reventado por 55 kilómetros de competición, no podía más. He dado todo, he hecho marca personal en las dos distancias y ganar dos medallas de oro y compartirlo con María Pérez es un gran día para el deporte español y la marcha española", declaró el extremeño, en alusión a la victoria de su compañera María Pérez, que también ganó el oro en ambas distancias.
Este año es la última vez que se disputa la prueba de 35 kilómetros, que en los Juegos Olímpicos pasa a ser sustituida por una carrera de relevos con distancia de maratón.
"El año que viene en los Juegos podríamos pelear hasta tres medallas máximo. Nos hemos despedido de la distancia de la mejor manera posible. Tenemos un gran reto por delante. Tenemos tres cuartos puestos en Tokio, algo que fue muy doloroso. La gente nos daba la enhorabuena pero no estábamos contentos porque sabíamos que podíamos pelear por más. Esperemos que el año que viene los equipos que presente España puedan aspirar a todo", manifestó.
Preguntado sobre si vio al francés Sebastian Coe, presidente de World Athletics, en la meta, Álvaro fue tajante. "No lo he visto".
"A posteriori del campeonato tenemos que hablar con otros marchadores y vamos a intentar reunirnos para ver qué podemos hacer. No me quiero centrar en ello pero nuestra disciplina está en riesgo. Lo vamos a salvar, no me cabe duda. Nos vamos a dejar la piel y no solo España sino el resto de países", confesó el extremeño, que en sus mejores sueños no imaginaba irse de Budapest con dos oros.
"No lo imaginaba, hay que ser honesto. Estaba muy bien, había entrenado muy bien, y sabía que ganar una medalla sería increíble. Ganar el oro es la hostia y cuando por ello la gente da por hecho que iba a ganar una segunda yo decía 'piano, piano' porque el resto también son muy buenos. Yo solo pensaba en hacer mi carrera. Si hemos podido ganar otra medalla es porque somos realistas pero también ambiciosos", apuntó.
Ser marchador conlleva una buena dosis de sacrificio, lucha y fuerza de voluntad, como reconoció Álvaro.
"Se dice el pecado pero no el pecador. Estaba desayunando a las 3:50 y dos compañeros o compañeras estaban volviendo y al vernos han dicho 'esta es la vida del marchador'. Hay que luchar mucho, son muchos kilómetros a solas. Me da rabia no estar con el resto de compañeros porque tenemos que cenar a las siete, comer a las doce, nos acostamos a las diez. El resto como tienen otros horarios van a esos horarios. Esto te tiene que gustar o estar loco", subrayó.
Pese a la victoria en los veinte kilómetros, y gran parte de los focos puestos en su figura por su posibilidad de doblete, Álvaro Martín aseguró que no sintió presión.
"A la marcha española se le piden medallas, que es lo lógico, pero no es presión, es responsabilidad. Nosotros tenemos un gran legado en la marcha española con grandes hombres y mujeres y lo mantenemos con responsabilidad. Es cierto que había posibilidad de doblete pero lo aceptamos con responsabilidad. Yo me iba a dejar la piel independientemente de ser cuarto, tercero o primero", comentó.
Cuando acabó la carrera, Álvaro Martín acudió a abrazarse con el público español, que le llamó leyenda.
"No me siento así, en absoluto. Leyendas hay muchas. Para empezar hay que hacer medallas olímpicas y no tengo el honor de hacerlo. Hoy ha sido histórico pero a ver si podemos seguir ampliando mi palmarés, también el de María. Igual Miguel Ángel López, Raquel González o Marc Tur no han tenido su día. Cristina Montesinos lo ha hecho muy bien. Nosotros no hablamos de leyendas, hablamos del legado de la marcha española, de seguir. Que no haya una generación muy buena y después desaparezca sino que sigan viniendo y podamos seguir peleando", concluyó. EFE
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