Barcelona, 26 jun.. Dos nuevos nidos de tortuga marina Caretta Caretta han sido localizados en playas del Delta del Ebro (Tarragona), con 80 huevos, y en Malgrat de Mar (Barcelona), con 130 huevos, con lo que ya son cuatro los nidos de esta especie en peligro de extinción encontrados esta temporada en la costa catalana.
En el nuevo nido hallado en el Delta del Ebro, donde hace poco se encontró el primero, había 80 huevos y, siguiendo el protocolo de actuación en estos casos, 14 de ellos han sido trasladados a las instalaciones de la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM) y del Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña (Crarc) para ser incubados artificialmente y asegurar su viabilidad en caso de cualquier contingencia que pudiera producirse en la playa.
El resto se ha dejado en el nido, que se ha trasladado a una zona de dunas para evitar el riesgo de inundaciones.
El aviso del nuevo nido lo dieron unos pescadores en la madrugada del día 24 al 25 de junio, y entonces se organizó el operativo en el que participaron técnicos del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural y del Parque Natural del Delta del Ebro, el Centro Tecnológico BETA de la Universidad de Vic-Universitat Central de Cataluña, el CRAM, el Crarc y el Cuerpo de Agentes Rurales.
En cuanto al nido descubierto en Malgrat de Mar, el aviso lo ha dado un particular a través del 112 este mismo lunes.
El nido guarda 130 huevos, uno de ellos roto, y ae han mantenido 90 en el nido de la playa y el resto han sido trasladados al CRAM y al Crarc.
En el operativo también ha colaborado la Policía Local y el Ayuntamiento de Malgrat de Mar.
La temporada de cría de la tortuga careta arranca a principios de junio y se prolonga hasta finales de octubre.
Las madres suelen hacer los nidos entre mediados de junio y finales de julio, y las crías comienzan a emerger a partir de principios de agosto hasta mediados o finales de octubre.
La nidificación de tortugas marinas en el Mediterráneo occidental comenzó hace unos 10 o 15 años, lo que indica un cambio de comportamiento motivado probablemente por el cambio climático, según los expertos. EFE
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