Cómo maridar la carne más allá del vino tinto: “La acidez del blanco refresca las papilas y las burbujas actúan como limpiaparabrisas”

No es que el vino acompañe a la carne, es que puede llegar a transformarla. Por eso es importante encontrar el tinto, blanco o espumoso que mejor combine con cada pieza

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Cómo maridar las carnes con vino, según la empresa de cárnica de lujo Vacum. (Magnific)

La respuesta a la pregunta de qué vino elegir para acompañar a la carne no es solo una cuestión de preferencia, sino de armonizar sabores para realzar la experiencia gastronómica. Porque no solo hablamos de vinos tintos, el clásico compañero de filetes y chuletas; en el mundo enológico, hay decenas de posibilidades estupendas que aportarán valor a nuestra comida.

¿Qué mejor que una cárnica de lujo para enseñarnos cómo combinarlos? Nos cuentan sus trucos desde VACUM Carnes de Lujo, la empresa de maduración por micología controlada más galardonada de España. Este proyecto se diferencia por su sistema de slow dry aging, único en el mundo, y por sus más de quince razas autóctonas ibéricas y europeas.

Fundada por los hermanos José y Dani Rosell, naturales de León e instalados y arraigados en Loriguilla, Valencia, VACUM ha perfeccionado un ecosistema irreplicable que les ha llevado al podio del World Steak Challenge —el concurso internacional de carne más exigente del planeta—. Hasta siete reconocimientos han obtenido hasta la fecha. Ningún productor español lo había logrado antes.

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Chuletón a la parrilla. (Adobe Stock)

Un vino para cada carne

En palabras de los expertos de Vacum, no es solo que el vino acompañe a la carne; es que “puede llegar a transformarla”. Los taninos propios de esta bebida precipitan la grasa y limpian el paladar entre bocados, mientras que la acidez amplifica el sabor umami tan característico. Elegir el tipo de vino depende de gustos personales, pero también del tipo de carne que tengamos delante y, especialmente, de su nivel de maduración. Desde VACUM, nos comparten una guía muy sencilla para saber qué beber cuando tenemos un chuletón enfrente.

  • Maduración de entre 20 y 45 días: Mencía, Pinot Noir, Merlot o tintos atlánticos. Taninos suaves que limpian sin agredir. “Sus notas de fruta roja complementan la reacción de Maillard sin competir con el flavor identitario de la raza”.
  • Maduración de entre 45 y 90 días: Reservas de Ribera del Duero, Rioja, Toro, Montsant o Priorat. “Los taninos maduros del Tempranillo o la Garnacha se combinan con la grasa intramuscular para crear una textura sedosa”. Además, la acidez reequilibra el paladar, permitiéndonos resetear los sabores entre bocado y bocado.
  • Maduración de 100 o más días: Amontillado seco, Palo Cortado u Oloroso viejo. “Las notas de roquefort, queso azul y jamón curado de las maduraciones largas encuentran su espejo en la oxidación controlada de estos generosos”. Sírvelo a 16 °C.
Elisabeth G. Iborra, sumiller de carne, nos guía en una cata de una chuleta de simmental. Descubre los pasos esenciales, desde el análisis del olor y el sabor hasta la evaluación de la jugosidad y la terneza, para apreciar al máximo cada bocado.

Hay otra opción sorprendente que marida de maravilla con las carnes, y no es otra que las burbujas. Para todas las maduraciones, desde VACUM recomiendan espumosos y cavas como el Cava Brut Nature o el Champagne sin dosage. “Las burbujas actúan como limpiaparabrisas mecánico sobre la grasa enzimática. Toma una copa fría entre bocado y bocado: es el reseteo más eficaz del paladar”, aseguran.

También son excelentes opciones el Chardonnay, el Viognier o el Godello con madera. “Las notas de mantequilla y vainilla de la crianza en roble espejan la grasa enzimática. La acidez del blanco refresca las papilas con más precisión que un tinto”, explican.

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